Todos en algún momento hemos experimentado una mala noche de descanso. Aunque dar vueltas en la cama tratando de conciliar el sueño no resulta letal, los riesgos que representa el mal dormir de forma crónica pueden ser graves e impactar directamente en diferentes áreas del cuerpo, cómo han detectado investigaciones recientes.
“Hay diversas maneras en las que el mal dormir afecta a los órganos. Dirá que prácticamente afecta todo el cuerpo de diferentes maneras”, dice el Dr. Aarón Salinas Rodríguez, investigador en Ciencias Médicas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
Por qué dormir mal daña al cuerpo
A pesar de lo subestimado que es el descanso, su papel es vital para mantener a todo el sistema andando: permite la limpieza y reajuste del organismo de forma periódica, brinda equilibrio energético y molecular y ayuda a la función intelectual.
La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda dormir de 7 a 9 horas en la edad adulta. Cuando alguien no cubre el tiempo recomendado o su descanso es de mala calidad se considera que experimenta privación del sueño.
En cualquier caso, esta afección, como detalla Mayo Clinic, puede afectar al sistema inmunitario. Un metaanálisis al respecto encontró que es más probable que un virus consiga atacar al cuerpo debido a la falta de sueño. Este factor también puede afectar la rapidez con la que alguien se recupera de una enfermedad.
Otra serie de investigaciones ha demostrado que la privación del sueño está asociada con marcadores de inflamación, así como con el aumento de moléculas inflamatorias. Algunos estudios previos en ratones encontraron que este efecto estaba asociado con “daño multiorgánicos de leve a moderado”.
Los resultados de seguimientos en humanos reportan que, cuando se trata de un problema persistente, la inflamación contribuye al desarrollo de diabetes, accidentes cerebrovasculares y demencia.
De forma particular, la privación del sueño aumenta un 36% el riesgo de padecer cáncer colorrectal y 48% el desarrollo de enfermedades cardíacas. Además, influye drásticamente en el aumento de apetito. Dormir menos de 5 horas por noche aumenta 50% más el riesgo de obesidad, como reporta Johns Hopkins Medicine.
Hígado
La Dra. Mariana Verdelho Manchado, investigadora de la Clínica Universitaria de Gastroenterología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Lisboa asegura: los trastornos del sueño y las enfermedades hepáticas tienen una relación bidireccional.
En su artículo The Beauty Sleep to Keep a Healthy Liver detalla como menos horas de descanso contribuyen al hígado graso de dos maneras. En primera instancia, el sueño regula procesos inflamatorios y metabólicos en las células de este órgano.
Por otro lado, las hormonas del hambre se ven alteradas, acelerando el riesgo de obesidad y síndrome metabólico, dos de los principales aliados en el desarrollo de enfermedades hepáticas.
Corazón
Uno de los mayores afectados de mal sueño es el corazón, de hecho, sus efectos en el sistema cardiovascular son de los más ampliamente estudiados. Dormir menos de 7 horas o tener sueño interrumpido eleva significativamente el riesgo de infarto, ictus, arritmias y enfermedad coronaria, como alerta la Asociación Estadounidense del Corazón.
Cerebro
El cerebro es uno de los más afectados con la ausencia de descanso ya que implica deterioro cognitivo, disminución de la concentración, la memoria y dificultades para la toma de decisiones.
A largo plazo, se ha encontrado un vínculo estrecho entre las pocas horas de sueño y el envejecimiento cerebral, depresión, ansiedad y mayor riesgo de demencia, incluyendo el Alzheimer.
Pulmones
El vínculo entre el sistema respiratorio y el sueño es uno de los menos explorados, sin embargo, se ha detectado que algunos trastornos como la apnea obstructiva del sueño (AOS) afectan a los pulmones.
Esto debido a la caída recurrente de oxígeno y aumentos de dióxido de carbono en el sistema. El efecto puede traer consigo un empeoramiento de enfermedades respiratorias crónicas como el EPOC o el asma, de acuerdo con la Fundación Europea del Pulmón.
Apnea del sueño: un padecimiento grave para los órganos
Dormir menos de las horas requeridas, despertar de forma repetida, ronquidos constantes o el síndrome de piernas inquietas son algunas de las formas en las que se experimentan los problemas de sueño.
Sin embargo, para el Dr. Aarón, la apnea obstructiva del sueño (AOS) trastorno que afecta a una de cada 10 personas en México, según datos de la Secretaría de Salud es el problema que mayor impacto tiene en los órganos.
Este trastorno se caracteriza por interrumpir la respiración repetidamente mientras la persona duerme. La causa principal está relacionada con el bloqueo de las vías respiratorias.
De acuerdo con Mayo Clinic, en casos graves la apnea puede ocasionar hasta 30 pausas respiratorias por hora (algunas duran hasta un minuto). “¿Qué pasa cuando dejas de respirar? Se dañan todos los órganos”.
A pesar de ser sumamente frecuente, especialistas alertan que se trata de una afección infradiagnosticada. Algunos estudios promedian más de 7 años desde la aparición de los síntomas hasta el momento en el que un paciente recibe un diagnóstico y tratamiento.
“Una persona que padece apnea y no se atiende médicamente termina con problemas cardíacos, pulmonares, del hígado, del riñón por la falta de oxigenación”, alerta el investigador del INSP.
Dado que se asocia con diversidad de afecciones médicas crónicas, la AOS ha sido vinculada con una mayor probabilidad de muerte prematura en más de un estudio. La División de Medicina del Sueño de Harvard detalla que los que corren mayor riesgo, parecen ser los hombres de mediana edad.
MSN.












