A pocas semanas de que arranque el Clausura 2026, el Club América sigue sin anunciar refuerzos oficiales. Sin embargo, en Coapa ya comienza a tomar fuerza un nombre que la afición conoce bien: Cristian Calderón, mejor conocido como Chicote. Apenas seis meses después de su salida, la directiva azulcrema analiza seriamente interrumpir su préstamo y traerlo de vuelta al nido.
La posibilidad no es menor. Calderón fue parte del plantel bicampeón, conoce la presión del club y entiende el estilo que ha impuesto el cuerpo técnico. Por eso, su nombre aparece como una opción real y prioritaria, en un mercado donde el América ha optado, por ahora, por la cautela.
Un Clausura atípico y una decisión estratégica
El contexto juega un papel clave. El Clausura 2026 será un torneo atípico debido a la celebración de la Copa del Mundo, lo que podría provocar que el América pierda hasta cuatro jugadores mexicanos clave justo antes de la Liguilla, por concentraciones con la Selección Nacional.
Ante este escenario, el técnico André Jardine busca blindar la plantilla con futbolistas que no requieran adaptación. En ese perfil encaja perfectamente Chicote Calderón, quien puede desempeñarse como lateral o volante, aportando versatilidad y experiencia inmediata.
Su regreso permitiría cubrir vacantes sensibles sin sacrificar nivel competitivo en la fase más importante del torneo. Además, su conocimiento del vestidor y del sistema de juego lo colocan como una solución práctica más que como una apuesta.
Contrato, préstamo y lo que falta para que sea oficial
Según información de Fox Sports, Calderón salió del América en junio de 2025 bajo un préstamo por un año con opción a compra al Necaxa. Sin embargo, la directiva azulcrema ya revisa las cláusulas contractuales para concretar su regreso anticipado, tras solo un semestre con los Rayos.
Por ahora, no hay nada oficial. El movimiento sigue en análisis y dependerá tanto de las condiciones del préstamo como de la planeación final del plantel. Aun así, el nombre de Chicote Calderón se mantiene en lo más alto de la lista, en un semestre que promete ser uno de los más exigentes en la historia reciente del club.
Si el regreso se concreta, no sería solo una vuelta nostálgica, sino una decisión estratégica pensada para competir al máximo nivel cuando más lo necesita el América.












