Julio César Chávez Jr. confirmó que regresará al ring el 24 de enero de 2026, enfrentando al argentino Ángel Sacco en la Arena Potosí.
El ex campeón, que no peleaba desde su combate con Jake Paul, dijo con toda sinceridad que “el boxeo me salvó la vida”, reconociendo que está en un momento muy distinto: más centrado, más consciente y buscando redimirse arriba del ring.
Arrepentimientos, tropiezos y una segunda oportunidad
El hijo de la leyenda se sinceró sobre los errores que lo llevaron a tocar fondo: la fama, el dinero, la inmadurez y malas decisiones.
Tras su arresto en Estados Unidos y posterior deportación, llegó a México, donde fue detenido por una orden vigente relacionada con delincuencia organizada y tráfico de armas.
Aun así, obtuvo libertad provisional, lo que le permite entrenar mientras sigue su proceso legal. El juez determinó que podía llevar su proceso fuera de prisión porque la Fiscalía no justificó mantenerlo detenido, aunque sí presentó 21 pruebas, de las cuales nueve lo señalan directamente.
Las acusaciones que lo persiguen
Según el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Chávez Jr. es investigado en México por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, además de tráfico de armas y municiones.
Aunque entró legalmente a Estados Unidos con una visa B2, excedió su tiempo de estadía y fue señalado por su posible participación en actividades ilícitas.
Con todo ese historial encima, el boxeador asegura que ahora tiene dos años para demostrar quién es realmente, prometiendo que dará “la mejor pelea de su vida” en su regreso.










