El equipo femenil de básquetbol de la Universidad Madero (UMAD) está listo para volver a la actividad en la División 2 de la Liga de la Asociación de Básquetbol Estudiantil (ABE), con la mira puesta en algo muy claro: clasificar al Campeonato Nacional y pelear el ascenso a División 1.
En la Conferencia Centro, que esta temporada se presenta más pareja que en años anteriores, Tigres Blancos depende completamente de sí mismo para alcanzar la fase final. La competitividad del grupo obliga a no dejar escapar oportunidades, pero también abre la puerta para que cualquier equipo con constancia pueda escalar posiciones rápidamente.
UMAD llega a esta etapa con confianza, sabiendo que el trabajo realizado en el primer semestre dejó aprendizajes importantes y, sobre todo, la certeza de que el objetivo sigue intacto.
Un primer semestre de altibajos que fortaleció al equipo
La primera parte de la temporada fue una auténtica prueba de carácter para las dirigidas por Juan Pablo Bravo. El equipo inició con victorias, mostrando un funcionamiento acorde a lo planeado, pero posteriormente atravesó una racha negativa que impactó en lo anímico, algo que el propio entrenador reconoce como parte natural del deporte.
Lejos de quebrarse, el grupo se fortaleció desde lo colectivo, dialogó, ajustó detalles y retomó las bases que lo habían hecho competitivo. Ese proceso se reflejó en un cierre sólido del 2025, con triunfos clave que hoy mantienen a UMAD muy cerca de los primeros lugares de la tabla.
El mensaje fue claro dentro del vestidor: aprender del tropiezo, recuperar la confianza y competir con la misma intensidad que se mostró al inicio del torneo.
UMAD confía en su plantel para escalar posiciones
Actualmente, UMAD arranca el año en el sexto lugar de la Conferencia Centro, con récord de 7 triunfos y 4 derrotas, una posición que no refleja del todo su potencial. La diferencia con los equipos punteros es mínima: solo un triunfo la separa del quinto lugar y dos victorias de los puestos del segundo al cuarto, ocupados por La Salle Neza, UNAM y Anáhuac Puebla.
Este escenario mantiene viva la ilusión, ya que cada partido puede cambiar el panorama. El equipo sabe que tiene el talento, la mentalidad y el compromiso para subir peldaños en la clasificación y meterse de lleno en la pelea por el pase al Campeonato Nacional.
Para el coach Bravo, el mensaje es directo y optimista: todo depende del trabajo del equipo en la cancha. La confianza en sus jugadoras es total y el objetivo trazado desde el inicio de la temporada sigue más vigente que nunca.












