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Dom, Oct

Por: Cortesía

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Entregarán apoyo tras siete meses de retraso a afectados por ampliación de L12 del metro

Ciudad de México.- Aprovechando que su domicilio está justo frente a la Avenida Central, la calle principal por donde permanentemente van y vienen los vecinos de la colonia Primera Victoria, en Álvaro Obregón, Fernando Enrique Martínez decidió abrir una tortillería y para ello empleó a tres jóvenes que de lunes a domingo -en horarios escalonados- le ayudaban a atender y a mantener limpio y ordenado el local.

En 2016, cuando comenzó la ampliación de la Línea 12 del Metro hacia Observatorio, supo que su negocio podría presentar algunos altibajos, pero confiaba que éstos serían pasajeros pues le aseguraron que para 2019 las obras habrían terminado.

Cinco años después el martirio sigue y en plena tercera ola de contagios de COVID-19 se ha acentuado.

Fernando explica que las ventas en su tortillería han bajado hasta en un 70% y el apoyo de 9 mil 800 pesos bimestrales que recibe desde 2017 ya suma siete meses de retraso.

“Nos adeudan medio año y pues ni cómo… Se supone que esto ya está planificado, pero no nos dicen más información”, lamenta el joven en entrevista con Animal Político.

“Esperamos que respondan rápido, que nos lo entreguen rápido porque muchos dependen de ese recurso para seguir pagando renta, otros para pagar sueldos o mejorar por si tienen averías en sus herramientas de trabajo. Por ejemplo, a mi máquina ya tengo que hacerle algunas cosas, pero estamos tratando de alargar los periodos porque no llega (el apoyo), entonces sí nos pone un poquito en la madre, pero seguimos a la espera”.

Fernando recuerda que cuando recién iniciaron las obras de ampliación de la línea dorada le informaron que la afectación sería de algunos meses porque lo único que harían sería la reubicación del drenaje. En esos primeros meses, dice, sus ventas sí se redujeron, pero no más de un 15%, sin embargo, al paso de los días y las semanas esa supuesta adecuación de drenaje se convirtió en la construcción de una -de las 13- lumbreras que conforman el proyecto de ampliación de la línea.

“Cuando ya tuvimos oportunidad de hablar con la Secretaría de Obras y la Secretaría de Gobierno nos dijeron que iba a ser una lumbrera porque el Metro iba a pasar justamente en medio de mi casa. Ahí la venta se vino todavía un poco más para abajo, un 25-30%, eso hablamos del primer año y medio más o menos”, agrega.

Conforme fue pasando el tiempo la situación económica se fue complicando, por lo que Fernando tuvo que prescindir de dos de los tres trabajadores que tenía, además de que el que aún conserva su empleo lo hace solo medio tiempo porque las ganancias por la venta de tortillas no alcanzan para pagarle un sueldo completo.

 

 

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