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Internacional

¿Ataque real o montaje? Ucrania exige pruebas a Putin tras incidente

La tensión entre Kiev y Moscú ha alcanzado un nuevo punto crítico al cierre de 2025. Tras las acusaciones del Kremlin sobre un presunto ataque masivo con drones contra una de las residencias oficiales de Vladimir Putin, el gobierno ucraniano ha respondido con firmeza, calificando los hechos como una invención mediática destinada a sabotear los esfuerzos de paz actuales.

Ucrania exige evidencia: "No hay pruebas porque no hubo ataque".

El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sibiga, utilizó sus redes sociales para desmentir categóricamente las afirmaciones de Moscú. Según el funcionario, ha pasado tiempo suficiente para que Rusia presente pruebas plausibles de la agresión y, hasta el momento, no lo han hecho.

Sibiga aseguró que no existió ningún ataque a la residencia de Putin y advirtió que aceptar estas afirmaciones sin pruebas solo alimenta la propaganda rusa y socava el proceso de paz constructivo que se intenta consolidar.

El ministro también lamentó que países como India, Pakistán y Emiratos Árabes Unidos condenaran el supuesto incidente basándose únicamente en la versión de Rusia, lo que, a su juicio, solo anima a Moscú a cometer más "atrocidades y mentiras".

La versión rusa y el factor Donald Trump.

Por su parte, el Kremlin sostiene que la madrugada del lunes Ucrania lanzó un operativo masivo con 91 drones dirigidos a la residencia oficial en la región de Novgorod, situada entre Moscú y San Petersburgo.

Moscú elevó el tono de la confrontación al informar sobre una llamada telefónica entre Vladimir Putin y su homólogo estadounidense, Donald Trump. Durante la conversación, el líder ruso notificó al presidente electo sobre la situación y advirtió que una acción de tal magnitud contra el jefe de Estado no se quedaría sin una respuesta contundente.

Endurecimiento en la mesa de negociaciones.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que este suceso tendrá consecuencias directas en la diplomacia. Según Peskov, la postura de Rusia en las mesas de diálogo sufrirá un "endurecimiento" inmediato, aunque se negó a revelar detalles específicos de cómo cambiarán sus exigencias, argumentando que los puntos de negociación no se harán públicos.

Ante la insistencia de la comunidad internacional por ver restos de los drones o daños materiales, Peskov fue tajante al declarar que no consideran necesario presentar pruebas físicas, ya que, según su reporte, todos los dispositivos fueron derribados por los sistemas de defensa aérea, evitando cualquier impacto en el objetivo.

Este choque de versiones ocurre en un momento crucial donde ambos países se encuentran bajo presión internacional para alcanzar un alto al fuego, dejando en el aire la viabilidad de los acuerdos previstos para 2026.


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