En un escenario de alta tensión geopolítica, la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) intenta sortear las nuevas y severas restricciones impuestas por la administración estadounidense. Tras el anuncio de un bloqueo total a buques vinculados con el comercio de crudo venezolano, la industria petrolera del país sudamericano enfrenta un desafío logístico sin precedentes que ha reducido su capacidad de exportación a niveles críticos.
El impacto del bloqueo en las exportaciones.
La estrategia de presión implementada por Washington ha tenido un efecto inmediato y contundente en las finanzas venezolanas. El patrullaje activo de buques de guerra estadounidenses en el Mar Caribe y la incautación de cargamentos han generado un clima de incertidumbre entre los armadores internacionales, quienes prefieren desviar sus rutas para evitar sanciones.
PDVSA enfrenta una caída del 50% en sus exportaciones de crudo tras el bloqueo total impuesto por Washington, obligando a la estatal a recurrir a almacenamiento flotante ante la vigilancia militar en el Caribe.
Almacenamiento al límite en el Puerto de José.
Debido a la imposibilidad de despachar el petróleo al ritmo habitual, los inventarios han comenzado a acumularse peligrosamente. Datos internos revelan que el volumen de crudo retenido en tanqueros anclados frente al puerto de José pasó de 11 millones a 16 millones de barriles en cuestión de semanas.
Actualmente, cerca de una veintena de embarcaciones permanecen en espera de instrucciones. Este incremento en el "almacenamiento flotante" es una medida desesperada para evitar el cierre de campos petroleros, una situación que ya se vivió en años anteriores y que tuvo consecuencias devastadoras para la infraestructura energética del país.
La conexión con China y el fantasma de 2020.
Pese al cerco diplomático, no todos los buques han retrocedido. Reportes de monitoreo confirman la llegada de naves que forman parte de los acuerdos de pago de deuda entre Venezuela y China. El papel de Pekín es fundamental en este tablero, pues de su decisión de solicitar exenciones o ignorar el bloqueo depende gran parte del flujo de caja de Caracas.
Esta crisis recuerda el panorama del año 2020, cuando las sanciones obligaron a recurrir a intermediarios poco conocidos, provocando una escasez de combustible que paralizó la economía nacional. Aunque Nicolás Maduro ha reiterado que las ventas continuarán, el sector energético observa con cautela si PDVSA podrá mantener esta resistencia logística frente a una vigilancia militar cada vez más estrecha.












