La misión Artemis II de la NASA no solo marca un paso importante para el regreso del ser humano a la Luna, también ha despertado curiosidad por un tema muy particular: qué comen los astronautas durante su viaje.
Durante los 10 días que dura esta misión, los cuatro tripulantes —Reid Wiseman, Víctor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— deben adaptarse a la microgravedad, lo que cambia por completo la forma en la que se alimentan. Aquí no se trata solo de comer rico, sino de hacerlo de manera segura.
Uno de los retos más importantes es que la nave Orion no cuenta con sistema de refrigeración, por lo que todos los alimentos deben mantenerse a temperatura ambiente. Además, se diseñan para evitar migajas o partículas, ya que podrían afectar los sistemas de la nave.
En total, la NASA seleccionó 189 productos diferentes, cuidadosamente elegidos no solo por su valor nutricional, sino también por los gustos personales de los astronautas. Y sí, aunque suene increíble, pueden disfrutar desde frutas como mango hasta tortillas.
Este es el menú espacial que sorprende a todos
El menú de Artemis II es mucho más variado de lo que muchos imaginan. Incluye opciones para desayuno, comida y cena, además de snacks y bebidas.
Entre las bebidas disponibles destacan:
- Café (con un total de 43 tazas disponibles)
- Té verde
- Smoothie de mango y durazno
- Bebidas de chocolate y vainilla
- Limonada y sidra de manzana
- Bebidas de piña y fresa
En cuanto a alimentos sólidos, hay opciones bastante completas:
- Tortillas y pan plano de trigo
- Quiche de vegetales
- Cuscús con nueces
- Brisket de res a la barbacoa
- Macarrones con queso
- Ensaladas de frutas tropicales
- Verduras como brócoli, coliflor y ejotes
También cuentan con complementos como:
- Miel de maple, mantequilla de maní y de almendras
- Salsas picantes y mostaza
- Mermelada de fresa y canela
Y claro, no podían faltar los antojos:
- Galletas
- Chocolate
- Pastel
- Pudín y pay de fruta
Cómo organizan sus comidas en el espacio
Más allá del menú, la logística también es clave. Los alimentos se empacan en paquetes que cubren entre dos y tres días, lo que permite a los astronautas elegir qué comer según se les antoje dentro de ese periodo.
Cada día está dividido en tres comidas principales, pero la flexibilidad es importante para mantener el ánimo y la energía durante la misión.
Un dato interesante es que los astronautas solo pueden consumir ciertas cantidades de bebidas al día, lo que ayuda a optimizar recursos y mantener el equilibrio en el organismo en condiciones espaciales.
En resumen, comer en el espacio no es improvisado. Cada detalle está pensado para garantizar nutrición, seguridad y comodidad, incluso a millones de kilómetros de la Tierra. Y aunque no hay refrigerador, el menú demuestra que la experiencia culinaria espacial puede ser más variada y atractiva de lo que muchos imaginaban.












