El tamal es uno de los platillos más representativos de la gastronomía mexicana y su importancia va mucho más allá del sabor.
Su origen se remonta a la época prehispánica, cuando culturas como la mexica lo utilizaban en ceremonias religiosas dedicadas a dioses como Tláloc, Chalchiuhtlicue y Quetzalcóatl. Con la llegada de la colonización, el tamal evolucionó e incorporó ingredientes como la manteca y la carne de cerdo, dando forma a las recetas que hoy conocemos.
De acuerdo con la Profeco, este alimento se elabora principalmente con masa de maíz, rellenos dulces o salados y se cocina al vapor envuelto en hojas de maíz, plátano o carrizo, según la región. En México existen alrededor de 500 tipos de tamales, resultado de miles de combinaciones que incluyen desde los clásicos de mole, rajas o frijol, hasta versiones dulces y gourmet.
¿Qué tan saludable es comer tamales, según Profeco?
Aunque el tamal es delicioso y culturalmente valioso, Profeco advierte que su consumo debe ser moderado. El principal punto de atención está en la manteca, ya que es una fuente importante de grasas saturadas, las cuales pueden afectar la salud cardiovascular si se consumen en exceso.
Además, el aporte calórico es alto. Según datos citados por la Profeco, comer tres tamales puede cubrir hasta el 75 % de las calorías diarias recomendadas para un adulto promedio. Esto se vuelve aún más relevante si se consideran los acompañamientos tradicionales como:
- Atole o chocolate caliente
- Café con azúcar
- Bolillo o pan
Todos estos complementos elevan todavía más la carga calórica del desayuno o la comida, lo que puede favorecer el aumento de peso si no se equilibra con el resto de la dieta.
Cómo disfrutar los tamales sin descuidar la salud
La recomendación de Profeco no es dejar de comer tamales, sino hacerlo de forma consciente y equilibrada. Para mantener una alimentación balanceada, sugiere que cada comida incluya alimentos de los tres grupos principales:
- Frutas y verduras
- Cereales y tubérculos
- Leguminosas y alimentos de origen animal
También se recomienda beber agua simple y evitar bebidas azucaradas para no sumar calorías innecesarias. En fechas especiales como el Día de la Candelaria, cuando el consumo de tamales se dispara, lo ideal es controlar las porciones y compensar con comidas más ligeras el resto del día.
En resumen, los tamales no son un alimento dañino por sí mismos, pero sí requieren moderación. Son parte fundamental de la identidad cultural de México y pueden disfrutarse sin culpa, siempre que se integren dentro de una dieta equilibrada y consciente.












