El hígado graso, también conocido como esteatosis hepática, es una afección cada vez más común que se caracteriza por la acumulación excesiva de lípidos en las células del hígado.
Aunque muchas veces no presenta síntomas claros, puede avanzar silenciosamente hacia problemas más graves como inflamación, fibrosis o incluso cirrosis si no se corrigen los hábitos a tiempo.
Los especialistas coinciden en que la alimentación juega un papel clave en el desarrollo y control de esta condición. No solo importa la cantidad de grasa que se consume, sino el tipo de grasa. Algunos aceites vegetales pueden empeorar el problema, mientras que otros, bien utilizados, pueden convertirse en aliados reales para la salud hepática.
El aceite de oliva, el más efectivo para reducir la grasa en el hígado
De acuerdo con estudios respaldados por la Fundación para el Estudio de las Hepatitis Virales (FEHV), el aceite de oliva es el aceite comestible que más ayuda a disminuir el depósito de grasa en el hígado. En ensayos clínicos, pacientes con hígado graso que consumieron aceite de oliva durante varios meses mostraron una reducción significativa de la grasa hepática frente a quienes usaron otros aceites como el de girasol.
Además, quienes incorporaron aceite de oliva virgen extra en una dieta hipocalórica también presentaron mejoras en las enzimas hepáticas, una reducción de peso corporal y un mejor perfil metabólico. Esto se debe a su alto contenido de grasas monoinsaturadas y compuestos antioxidantes, que ayudan a disminuir la inflamación y mejorar la sensibilidad a la insulina.
Beneficios extra del aceite de oliva y recomendaciones para usarlo bien
El consumo regular de aceite de oliva no solo beneficia al hígado. También se ha comprobado que reduce el colesterol LDL (colesterol malo) sin afectar el HDL, lo que ayuda a proteger el sistema cardiovascular, un punto clave para personas con hígado graso.
Expertos señalan que su efecto positivo se potencia cuando se integra en un manejo integral, junto con ejercicio regular, control del peso y otros hábitos saludables. Incluso, algunos estudios sugieren que el consumo moderado de café puede ayudar a frenar la progresión del daño hepático.
La recomendación general es usar aceite de oliva como principal fuente de grasa, preferentemente en crudo o para cocciones suaves, evitando reutilizarlo o someterlo a temperaturas extremas. Aunque es un alimento saludable, la moderación sigue siendo fundamental. Con supervisión médica y cambios constantes en el estilo de vida, el aceite de oliva puede ser un gran aliado para cuidar el hígado y mejorar la salud metabólica a largo plazo.












