El fenómeno de El Niño vuelve a encender las alertas. Especialistas advierten que existe una probabilidad superior al 95% de que este evento climático se consolide durante la segunda mitad de 2026, un escenario que podría traducirse en menos lluvias, temperaturas más elevadas y huracanes de mayor intensidad en distintas regiones de México.
Aunque todavía se analiza qué tan fuerte será el episodio, los científicos coinciden en que el calentamiento del océano Pacífico ya perfila un cambio importante en las condiciones meteorológicas del país durante los próximos meses.
El Niño podría cambiar el clima de México en los próximos meses
Las proyecciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indican que el fenómeno podría desarrollarse entre finales de 2026 y principios de 2027.
De acuerdo con Jorge Zavala Hidalgo, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, la posibilidad de que El Niño se presente supera el 95%, aunque todavía existe incertidumbre sobre si alcanzará una intensidad fuerte o muy fuerte.
Menos lluvias y temperaturas más altas
Uno de los efectos más visibles sería la disminución de las precipitaciones en buena parte del territorio nacional.
Los especialistas prevén que, a partir de julio de 2026, las lluvias sean menores a las habituales en regiones del centro, sur y la península de Yucatán. Esta condición incluso podría extenderse durante la primavera de 2027.
Al reducirse la nubosidad y las precipitaciones, las temperaturas suelen aumentar, favoreciendo episodios de calor extremo como los registrados durante 2024.
El riesgo no termina con el calor
La combinación de altas temperaturas y sequía también incrementa la posibilidad de incendios forestales.
Estas condiciones facilitan que el fuego se propague con mayor rapidez, afectando áreas naturales y deteriorando la calidad del aire debido al aumento de partículas contaminantes y de ozono, especialmente durante los meses de primavera.
El Pacífico también podría alimentar huracanes más intensos
Hay otro efecto que preocupa a los especialistas.
El exceso de calor acumulado en el Pacífico ecuatorial puede desplazarse hacia las costas mexicanas, creando un ambiente favorable para que algunos ciclones tropicales se intensifiquen rápidamente y alcancen categorías 3, 4 o incluso 5.
Los expertos aclaran que la temperatura del mar no es el único elemento que determina la fuerza de un huracán, pero sí representa una condición clave para que estos sistemas evolucionen con mayor rapidez.
No todas las regiones tendrán el mismo comportamiento
Aunque gran parte del país podría experimentar menos lluvias, el fenómeno no impactará de la misma manera en todas las entidades.
Mientras el centro, el sur y la península de Yucatán tendrían un periodo más seco, Baja California podría registrar un aumento de precipitaciones durante los primeros meses de 2027, reflejando cómo El Niño modifica los patrones climáticos de forma distinta según la región.
Las previsiones aún pueden ajustarse conforme evolucionen las condiciones del océano Pacífico, pero los especialistas coinciden en que el seguimiento del fenómeno será determinante para anticipar sus efectos sobre el clima de México durante los próximos meses.
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