Cuando hablamos de perfumes, muchos piensan de inmediato en el Antiguo Egipto, pero el origen del perfume es mucho más antiguo y se remonta a la Edad de Piedra.
En ese periodo, el ser humano ya quemaba maderas aromáticas, resinas y hierbas para liberar aromas agradables que se elevaban con el humo. No era solo por gusto: estos olores tenían un sentido espiritual, ya que se ofrecían a las divinidades como una forma de conexión con lo sagrado.
De hecho, la palabra perfume viene del latín per fumum, que significa “a través del humo”, una clara referencia a estos rituales primitivos. Desde entonces, el aroma se convirtió en una herramienta poderosa para influir en el estado de ánimo, la percepción social y la identidad personal. Hoy, la psicología confirma lo que las civilizaciones antiguas intuían: usar perfume eleva la autoestima y mejora la forma en que nos relacionamos con los demás.
Los primeros perfumistas de la historia fueron mujeres
Uno de los datos más fascinantes es que las primeras perfumistas registradas de la historia fueron mujeres. Una tablilla cuneiforme hallada en Mesopotamia menciona a Tapputi-Belatekallim, junto a otra mujer llamada Ninu, quienes trabajaban al servicio del rey Tukulti-Ninurta I. Ellas elaboraban perfumes mediante mezclas de flores, plantas y resinas, utilizando técnicas sorprendentemente avanzadas para su época.
Este hallazgo confirma que la perfumería no solo era un arte, sino también una ciencia temprana. La destilación y la maceración ya formaban parte del proceso, sentando las bases de lo que hoy conocemos como perfumería moderna. Además, refuerza la idea de que el perfume siempre ha estado ligado al poder, al estatus social y al ritual.
La perfumería griega y su huella en la historia
La perfumería griega es una de las más influyentes de la Antigüedad. Sus orígenes se sitúan alrededor del siglo XIII a.C., con influencias de Creta, Micenas y Chipre, además de contactos constantes con Egipto y Asia Menor. Gracias al comercio fenicio, los griegos incorporaron ingredientes como tomillo, rosa, lirio, incienso, mirra, cardamomo y azafrán.
Los perfumes estaban presentes en todos los ámbitos: mitología, religión, deporte y vida cotidiana. Se ungían estatuas de dioses, se perfumaban atletas antes de competir y las mujeres los usaban como símbolo de belleza y sofisticación. Incluso las campañas militares dejaron una huella aromática, especialmente bajo el mando de Alejandro Magno, cuyas expediciones orientales influyeron profundamente en la cultura olfativa griega.
Desde rituales sagrados hasta expresión personal, el perfume ha acompañado al ser humano durante miles de años. No es solo un aroma: es historia, identidad y emoción concentradas en unas gotas.












