Elegir el aceite para cocinar no es solo una cuestión de sabor, también es una decisión clave para cuidar la salud del hígado, un órgano esencial para procesar grasas y eliminar toxinas del cuerpo.
Estudios científicos coinciden en que no todos los aceites reaccionan igual al calor, y esa diferencia puede marcar un impacto positivo o negativo a largo plazo.
Los expertos destacan que los aceites más seguros son aquellos con grasas monoinsaturadas y buena estabilidad térmica, ya que resisten mejor el calentamiento sin descomponerse en sustancias dañinas. En este grupo, el aceite de oliva extra virgen se posiciona como el favorito de la ciencia.
Investigaciones publicadas en The Journal of Hepatology y Nutrients señalan que este aceite contiene polifenoles y antioxidantes naturales que ayudan a reducir la inflamación y el estrés oxidativo en el hígado, dos factores directamente relacionados con enfermedades hepáticas.
Aceites recomendados para cocinar sin dañar el hígado
El aceite de oliva extra virgen es ideal para cocciones a temperaturas bajas o medias, ya que conserva su estructura química y evita la formación de compuestos tóxicos. Además, su consumo regular se asocia con una menor incidencia de hígado graso no alcohólico, uno de los padecimientos más comunes hoy en día.
Otra alternativa segura es el aceite de aguacate, que también es rico en grasas monoinsaturadas y tiene un punto de humo más alto, lo que lo hace adecuado para salteados y cocciones moderadas-altas. Estudios nutricionales indican que puede ayudar a mejorar el perfil lipídico y reducir la acumulación de grasa hepática cuando se usa con moderación.
En resumen, los aceites más recomendados son:
- Aceite de oliva extra virgen, para cocinar suave o consumir en crudo
- Aceite de aguacate, para temperaturas un poco más altas
Aceites que conviene limitar o evitar según los expertos
Los especialistas advierten sobre el uso frecuente de aceites refinados ricos en grasas poliinsaturadas, como el de maíz, soya, girasol o canola, especialmente cuando se reutilizan o se exponen a altas temperaturas.
De acuerdo con investigaciones del National Institute of Health, al calentarse en exceso estos aceites pueden oxidarse y generar aldehídos y radicales libres, sustancias que el hígado debe neutralizar y que pueden provocar inflamación y daño hepático con el tiempo.
Aún más preocupantes son las grasas trans, presentes en aceites parcialmente hidrogenados y productos ultraprocesados, ya que están directamente asociadas con alteraciones metabólicas y mayor riesgo de enfermedades del hígado.
Los expertos recomiendan:
- No reutilizar aceites para freír
- Controlar la temperatura de cocción
- Priorizar métodos como hornear, saltear ligero o consumir en crudo
- Acompañar con una dieta rica en frutas, verduras y fibra
En conclusión, la ciencia es clara: el aceite de oliva extra virgen y el aceite de aguacate son las mejores opciones para cocinar sin dañar el hígado. Elegir bien el aceite es un cambio sencillo que puede marcar una gran diferencia en tu salud a largo plazo.
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