La inteligencia artificial aplicada a la agricultura sigue dando pasos firmes y ahora apunta directamente al cultivo del apio.
Científicos de la University of Florida (UF/IFAS) pusieron en marcha un proyecto innovador que combina drones de alta tecnología e IA para detectar enfermedades fúngicas en etapas muy tempranas, incluso días o semanas antes de que los síntomas sean visibles.
Este avance es clave para los productores de Florida, donde el apio es un cultivo de alto valor durante la temporada invernal. La iniciativa, respaldada por subvenciones académicas, busca reducir pérdidas económicas, bajar costos de producción y disminuir el uso innecesario de fungicidas, algo cada vez más importante tanto para el bolsillo del agricultor como para el medio ambiente.
Detección temprana del tizón por Cercospora: la clave del proyecto
Uno de los principales objetivos del estudio es combatir el tizón por Cercospora, una enfermedad causada por el hongo Cercospora apii que puede arruinar rápidamente plantaciones completas. En el sur de Florida, donde el clima favorece su propagación, detectar el problema a tiempo puede marcar la diferencia entre salvar o perder la cosecha.
Según los investigadores, cuando la enfermedad ya es visible a simple vista, generalmente ya se encuentra en una fase avanzada. Por ello, el uso de drones equipados con cámaras multiespectrales permite captar longitudes de onda invisibles para el ojo humano, identificando señales de estrés en las plantas mucho antes de que aparezcan daños evidentes.

Xavier, junto a Larissa Carvalho Ferreira, investigadora posdoctoral del equipo, prueban el dron sobre un campo. Ferreira será la encargada de implementar el sistema de monitoreo asistido por drones. Fotografía cortesía de UF/IFAS EREC
Agricultura de precisión para ahorrar costos y proteger el ecosistema
El sistema desarrollado por UF/IFAS no solo analiza imágenes, también integra modelos de aprendizaje automático entrenados para diferenciar plantas sanas de plantas enfermas. Esto permite a los agricultores aplicar tratamientos únicamente en las zonas afectadas, evitando fumigar campos completos de forma preventiva.
Entre los principales beneficios destacan:
- Menor uso de fungicidas, lo que protege suelos y ecosistemas.
- Ahorro económico al reducir aplicaciones innecesarias.
- Mayor rendimiento y calidad del cultivo.
- Avances reales en agricultura de precisión.
Además, se trabaja en una plataforma web sencilla donde los productores podrán subir imágenes de drones y recibir evaluaciones de riesgo en tiempo real, combinadas con datos meteorológicos locales. Aunque el enfoque principal es el apio, esta tecnología también podrá aplicarse a otros cultivos como la lechuga, abriendo la puerta a una agricultura más inteligente y sustentable en toda Florida.

Un campo de producción a gran escala de apio en Florida. Fotografía cortesía de Tyler Jones UF/IFAS.












