Dormir bien se ha vuelto un reto para muchas personas. El estrés, el ritmo acelerado y la hiperconexión digital hacen que conciliar el sueño sea cada vez más complicado.
No es casualidad que más del 45% de los adultos presente insomnio, según estimaciones de la UNAM. En este contexto, el magnesio ha ganado popularidad como un posible aliado natural.
El magnesio participa en más de 300 reacciones bioquímicas en el cuerpo, muchas relacionadas con el sistema nervioso y muscular. Esto lo convierte en un mineral clave para alcanzar un estado de relajación adecuado. Estudios científicos señalan que el L-treonato de magnesio mejora la calidad del sueño profundo y la fase REM, etapas esenciales para despertar con energía y buen ánimo.
Además, actúa a nivel neuronal, favoreciendo la salud cerebral y ayudando a reducir la hiperactividad mental nocturna. También contribuye al funcionamiento normal de nervios y músculos, lo que facilita que el cuerpo entre en modo descanso. No es una solución mágica, pero sí un apoyo real cuando se integra correctamente y bajo supervisión profesional.
Beneficios del magnesio más allá del descanso nocturno
Hablar de magnesio no es solo hablar de sueño. Este mineral cumple funciones clave en la salud general, por lo que su consumo adecuado impacta de forma positiva en varios sistemas del cuerpo.
Entre sus beneficios más destacados están el apoyo a la salud cardiovascular, ya que se encuentra en alimentos recomendados para personas con hipertensión. También es una fuente importante de energía, sobre todo en dietas con requerimientos elevados. Otro punto relevante es su papel en la regeneración celular y el metabolismo, ayudando a procesar otros nutrientes esenciales como el potasio, hierro y vitaminas.
Eso sí, el magnesio interactúa con medicamentos y otros minerales, por lo que no debe consumirse a la ligera. Consultar a un profesional de la salud es clave para aprovechar sus beneficios sin riesgos.
Alimentos ricos en magnesio que puedes incluir en tu dieta
Una de las mejores formas de obtener magnesio es a través de la alimentación. Existen alimentos de consumo cotidiano que aportan este mineral de manera natural, sin necesidad de recurrir de inmediato a suplementos.
Entre los más destacados están la acelga, los chícharos deshidratados, el elote fresco, las papas en polvo, el germen de trigo y la palanqueta de cacahuate. Estos alimentos no solo aportan magnesio, sino también potasio, hierro, calcio y vitaminas del complejo B.
Integrar estos ingredientes a tu dieta diaria es un paso sencillo pero efectivo para mejorar tu bienestar general y, de paso, favorecer un descanso más reparador. Como siempre, ante cualquier duda sobre suplementos o cambios alimenticios, lo mejor es buscar orientación profesional.












