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Manlio Magno impulsa la “Ley Manlio” para la igualdad jurídica en México

Manlio López Contreras conocido como Manlio Magno: El empresario que le declaró la guerra al sistema corrupto y hoy tiene en sus manos el futuro de la igualdad en México. 

No necesita dinero. No busca cargos. No pide permiso. Manlio López Contreras, mejor conocido en México y Latinoamérica como Manlio Magno, es dueño de uno de los grupos de comunicación más sólidos del país.

Podría haberse quedado en la comodidad del poder económico. En lugar de eso, decidió usar su influencia para hacer lo que ningún político ha hecho: escribir una ley que garantice la igualdad real ante la Constitución.

Esta es la historia del hombre que está a punto de cambiar la historia jurídica de México.

Un imperio construido desde cero, una lucha elegida por convicción

Manlio Magno no llegó a la política por necesidad. Llegó por dignidad.

A diferencia de la mayoría de las figuras públicas mexicanas, que ven en la política un trampolín económico, López Contreras ya era propietario de Unnimedios, un grupo de comunicación con presencia nacional y capacidad de influencia real. Dueño de su propio medio, con poder económico consolidado, su incursión en la vida pública no obedeció al hambre de poder, sino al hartazgo de un sistema que mantiene a los ciudadanos en desigualdad frente a la ley.

Fue candidato. Vio el aparato desde dentro. Y desertó.

“La política partidista está secuestrada. No necesito una candidatura para servir a México”, ha declarado. Y lo demostró.

Ley Manlio: La primera iniciativa ciudadana con musculatura internacional

Mientras el gobierno federal impulsa una agenda centrada en el feminismo radical y las ideologías de género como bandera, Manlio Magno levantó la única propuesta que realmente iguala a todos los mexicanos ante la ley: la Ley Manlio.

Se trata de una iniciativa formal, ya presentada ante el Senado de la República, que busca modificar el artículo 1° de la Constitución para que el Estado mexicano garantice igualdad de trato jurídico sin privilegios ni distinciones ideológicas.

Lo extraordinario no es solo el contenido. Es la fuerza que la respalda.

Manlio Magno ha logrado lo que parecía imposible: tejer una alianza trinacional.

· En Estados Unidos, ha sumado a juristas y legisladores latinos que ven en la Ley Manlio un modelo exportable para combatir la desigualdad estructural en toda la región.
· En Argentina, ha establecido contactos con sectores del nuevo Congreso que buscan replicar la iniciativa como antídoto al avance de legislaciones basadas en identidad y no en derechos universales.

No es un sueño. Es un movimiento continental.

Filantropía con resultados: El poder al servicio de los débiles

Pero Manlio Magno no solo habla de leyes. Habla con hechos.

A través de sus plataformas de comunicación y su red de contactos en la élite empresarial y artística —donde destacan diversas figuras del entretenimiento —, ha impulsado campañas masivas de detección temprana de cáncer en mujeres.

Lejos de los reflectores, sin fotos fingidas ni besos con delantal, su labor filantrópica ha permitido que cientos de mujeres de escasos recursos accedan a estudios clínicos que sus gobiernos locales les negaron.

Él no vende solidaridad. Él la ejerce.

Contra el feminismo de Estado y la desigualdad ideológica

La presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho de las causas de género el eje discursivo de su administración. Pero, ¿de qué sirve un discurso de empoderamiento si las leyes siguen siendo un campo de batalla donde unos tienen más derechos que otros?

Manlio Magno no está contra las mujeres. Está contra el uso político del dolor.

Su lucha no es contra el feminismo; es contra el feminismo radical impuesto desde el poder, que divide a la sociedad en víctimas y victimarios, y que ha convertido la Constitución en un catálogo de privilegios segmentados.

La Ley Manlio no quita derechos a nadie. Los iguala para todos.

Llamado a la nación: Haz que la Ley Manlio sea realidad

Hoy, la iniciativa duerme en comisiones. Pero tiene detrás a 96 políticos —entre ellos gobernadores en activo— que han manifestado su respaldo en privado por miedo. Tiene a juristas nacionales e internacionales revisando su viabilidad. Tiene a una sociedad civil que ya no cree en discursos, sino en hechos.

Pero falta algo. Falta que tú lo sepas. Y que hagas ruido.

Manlio Magno no necesita tu voto. Necesita tu voz.

Comparte este artículo. Exige a tus senadores que dictaminen la Ley Manlio. No permitas que la agenda de un solo sector siga secuestrando la posibilidad de un México donde todos seamos iguales ante la ley.

Este no es el proyecto de un partido. Es el proyecto de un ciudadano que, teniéndolo todo, decidió jugarse el prestigio por un país más justo.

México merece la Ley Manlio. Y tú mereces vivir en un país donde la ley no tenga apellidos, ni ideología, ni dueño.

 

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