La obesidad en adultos mayores se ha convertido en uno de los retos de salud más importantes conforme avanza el envejecimiento poblacional.
No se trata solo de una cuestión estética, sino de un problema que deteriora la calidad de vida, reduce la autonomía y eleva el riesgo de múltiples enfermedades crónicas. Con el paso de los años, el cuerpo cambia: aumenta la grasa corporal y disminuye la masa muscular, incluso cuando el peso parece estable.
Por eso, el índice de masa corporal no siempre refleja la realidad del estado de salud en la tercera edad. Cualquier decisión relacionada con la pérdida de peso debe evaluarse de forma médica y personalizada, considerando movilidad, fuerza, energía y bienestar general. Según datos de la Ensanut 2022, hasta el 85% de los adultos entre 40 y 60 años presenta sobrepeso u obesidad, lo que vuelve especialmente vulnerable a este grupo al llegar a la vejez.
Factores sociales y emocionales que agravan el sobrepeso en la tercera edad
Además de los cambios fisiológicos, existen factores sociales que influyen directamente en la salud. En México, muchos adultos mayores enfrentan soledad, angustia e inseguridad económica, situaciones que favorecen una mala alimentación. El Médico Bariatra David Montalvo Castro señala que esto suele traducirse en un alto consumo de alimentos ultraprocesados y ricos en carbohidratos.
Las consecuencias no son menores. La obesidad incrementa el riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, dislipidemias, osteoporosis, insomnio y fatiga crónica. Incluso, en algunos casos, puede coexistir con desnutrición. Todo esto impacta directamente en la independencia y la capacidad de realizar actividades cotidianas.
“Atender el peso en adultos mayores no es solo cuidar la báscula, es proteger su autonomía y calidad de vida”.
Prevención y atención integral: la clave para una vejez más saludable
La prevención del sobrepeso es la mejor estrategia. Es fundamental valorar peso y grasa corporal, tanto en el adulto mayor como en el entorno de cuidado. La atención debe ser integral y adaptada a cada persona, considerando dentadura, nivel socioeconómico, estado general de salud y grado de obesidad.
Entre las principales recomendaciones destacan:
- Alimentación equilibrada basada en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.
- Consumo de pescado, frutos secos y lácteos bajos en grasa.
- Actividad física adaptada a las capacidades de cada adulto mayor.
- Acompañamiento médico especializado, idealmente con un médico bariatra.
En algunos casos, alternativas naturales pueden complementar el tratamiento, ayudando a aliviar dolores y mejorar el bienestar. Prevenir y tratar la obesidad hoy significa garantizar una vejez con mayor independencia, energía y mejor calidad de vida.
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