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¿Por qué la nariz moquea con el frío? La ciencia explica lo que te pasa

Cuando bajan las temperaturas, muchas personas empiezan a moquear sin estar resfriadas, y aunque puede ser incómodo, no siempre es señal de enfermedad.

La nariz funciona como un sistema de defensa natural, encargado de calentar, filtrar y humidificar el aire antes de que llegue a los pulmones.

Cuando el aire es frío y seco, este trabajo se vuelve más pesado. Para compensar, los vasos sanguíneos nasales se activan y aumenta la producción de moco, que ayuda a mantener las vías respiratorias protegidas. A este proceso se le conoce como rinitis inducida por el frío, y no está relacionada con virus ni alergias.

Por eso, ese moco claro y líquido que aparece al salir al frío es, en realidad, una respuesta fisiológica normal. En la mayoría de los casos, desaparece al entrar a un ambiente templado, sin necesidad de medicamentos.

Moqueo por frío, gripa o alergia: cómo identificar la diferencia

No todo escurrimiento nasal significa lo mismo, y saber distinguirlo evita preocupaciones innecesarias.

En la rinitis por frío, el moco es transparente, aparece casi de inmediato al exponerse a bajas temperaturas y no viene acompañado de fiebre ni malestar general.

En cambio, el resfriado común sí está causado por virus. Aquí suelen aparecer síntomas como dolor de garganta, cansancio, fiebre leve o tos, y el moco puede volverse más espeso con los días.

La alergia, por su parte, provoca comezón nasal, estornudos constantes y ojos llorosos. El frío puede intensificar la molestia, pero el origen es inmunológico, no la temperatura en sí.

El color, la duración y los síntomas asociados son claves para saber qué está pasando realmente con tu nariz.

Qué hacer para reducir el moqueo y cuándo ir al médico

Aunque no se puede evitar por completo, sí hay formas de disminuir el moqueo por frío. Cubrir nariz y boca, mantenerse bien hidratado, usar humidificador y evitar cambios bruscos de temperatura ayuda bastante. También es recomendable no abusar de descongestionantes nasales, ya que pueden empeorar el problema.

Ahora bien, hay señales que no deben ignorarse. Fiebre persistente, dolor facial intenso, secreción amarilla o verdosa, sangrados frecuentes o síntomas que duran más de dos semanas requieren valoración médica.

En la mayoría de los casos, la nariz moquea en invierno porque está haciendo su trabajo: protegerte del aire frío. Entender este proceso ayuda a diferenciar entre una molestia temporal y un problema de salud real, evitando alarmas innecesarias y cuidando mejor tu sistema respiratorio.