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Reutilizar agujas para insulina puede provocar infecciones y fallas en el control de la diabetes

Reutilizar agujas o jeringas para aplicar insulina puede provocar complicaciones importantes en personas con diabetes, desde infecciones hasta problemas en el control de los niveles de glucosa. Aunque muchas personas lo hacen por costumbre, desconocimiento o para ahorrar insumos, especialistas advierten que esta práctica puede comprometer seriamente la eficacia del tratamiento.

La insulina es uno de los tratamientos más importantes para millones de pacientes con diabetes en todo el mundo. Sin embargo, su efectividad no depende únicamente de la dosis o del tipo de medicamento, sino también de la forma correcta en que se administra.

Expertos en salud señalan que utilizar agujas nuevas en cada aplicación es fundamental para garantizar una inyección segura, evitar daños en la piel y asegurar que la hormona se absorba correctamente en el organismo.

Por qué reutilizar agujas puede afectar el tratamiento de la diabetes

De acuerdo con especialistas en diabetes, las agujas y jeringas están diseñadas para un solo uso. Cuando se reutilizan, dejan de ser estériles y pueden deteriorarse rápidamente.

La doctora Mariana Buss, PhD, especialista en salud y diabetes, explica que cada uso provoca un desgaste en la aguja.

“Con cada aplicación, las agujas dejan de ser estériles, su punta se deteriora y el recubrimiento lubricante se pierde, lo que aumenta el riesgo de contaminación bacteriana”.

Esto significa que cada reutilización incrementa el riesgo de complicaciones, entre ellas:

  • Mayor dolor durante la inyección
  • Sangrado o aparición de moretones
  • Infecciones en la piel
  • Inflamación en el sitio de aplicación

Además, una aguja dañada puede provocar microlesiones en la piel, lo que vuelve cada aplicación más incómoda y potencialmente peligrosa.

El problema más preocupante: alteraciones en la absorción de insulina

Uno de los efectos más graves de reutilizar agujas es el desarrollo de lipodistrofias o lipohipertrofias, que son endurecimientos o bultos que se forman debajo de la piel.

Estas alteraciones en el tejido subcutáneo pueden afectar directamente el tratamiento.

Cuando aparecen estos bultos:

  • La insulina puede absorberse de forma irregular
  • Los niveles de glucosa se vuelven inestables
  • Se incrementa el riesgo de complicaciones metabólicas

En otras palabras, aunque la persona utilice la dosis correcta de insulina, el medicamento podría no funcionar como debería si se aplica en zonas afectadas por estas alteraciones.

Una práctica común entre pacientes con diabetes

A pesar de las advertencias médicas, la reutilización de agujas sigue siendo relativamente frecuente entre personas que utilizan insulina.

Datos de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) indican que:

  • 40% de las personas con diabetes reutilizan las agujas entre tres y cinco veces
  • 14% las reutilizan más de diez veces

Las razones más comunes incluyen:

  • Falta de información sobre los riesgos
  • Creencia de que reutilizar la aguja no genera daños
  • Intentos por reducir gastos en insumos médicos

Sin embargo, los especialistas coinciden en que esta práctica puede afectar seriamente la salud a largo plazo.

Beneficios de usar agujas nuevas en cada aplicación

Las guías clínicas internacionales son claras: las agujas y jeringas para insulina deben utilizarse una sola vez.

Seguir esta recomendación ofrece beneficios importantes para los pacientes con diabetes.

Entre ellos destacan:

Mejor control glucémico

Una aguja nueva permite que la insulina se absorba de forma más estable y predecible.

Menor riesgo de infecciones

El uso de dispositivos estériles evita la entrada de bacterias en el sitio de aplicación.

Menos dolor durante la inyección

Las agujas nuevas conservan su filo y lubricación original, lo que reduce la molestia.

Prevención de lipohipertrofias

Evitar agujas dañadas disminuye el riesgo de alteraciones en el tejido subcutáneo.

Recomendaciones médicas para aplicar insulina de forma segura

Los especialistas en diabetes recomiendan seguir una serie de medidas básicas para mejorar la seguridad del tratamiento.

Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Usar siempre una aguja o jeringa nueva en cada inyección
  • Lavarse las manos antes de preparar la aplicación
  • Rotar los sitios de inyección, alternando abdomen, muslos, brazos o glúteos
  • Revisar la piel antes de aplicar la insulina, evitando zonas con dolor o endurecimiento
  • Desechar las agujas en contenedores seguros, como recipientes de plástico duro
  • Consultar al equipo médico ante cualquier duda o molestia

También es importante mantener supervisión médica constante, ya que el tratamiento de la diabetes requiere ajustes personalizados.

Educación en diabetes: clave para evitar riesgos

Especialistas en salud coinciden en que muchos de los problemas relacionados con la aplicación de insulina se deben a la falta de información.

La doctora Mariana Buss señala que la educación terapéutica es fundamental.

“La reutilización de agujas es común por costumbre o desconocimiento, sin saber que cada aplicación con un dispositivo usado incrementa los riesgos”.

Por ello, programas de educación en diabetes impulsados por organizaciones médicas buscan informar a los pacientes sobre las técnicas correctas de aplicación y los cuidados necesarios.

La técnica correcta puede marcar la diferencia en el tratamiento

Tener acceso a medicamentos modernos no siempre garantiza un buen control de la diabetes si la técnica de aplicación es incorrecta. Los especialistas advierten que usar agujas dañadas o contaminadas puede reducir significativamente la eficacia de la insulina.

En términos prácticos, adoptar hábitos simples como usar agujas nuevas, rotar los puntos de inyección y mantener supervisión médica puede mejorar el control de la glucosa y prevenir complicaciones.

Para millones de personas que viven con diabetes, cuidar la forma en que se administra la insulina no solo mejora el tratamiento: también protege la piel, reduce riesgos y ayuda a mantener una mejor calidad de vida.