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Semana Santa en México: los hábitos que dañan el ambiente y cómo evitarlos

La Semana Santa no solo es una de las épocas más esperadas del año, también es una de las que mayor presión genera sobre el medio ambiente en México. Cada año, millones de personas se movilizan hacia destinos turísticos, lo que incrementa de forma considerable la generación de residuos y el uso de recursos naturales.

Tan solo en 2025, más de 14.7 millones de turistas recorrieron el país, lo que derivó en un aumento de hasta 40% en la generación de basura en destinos turísticos, especialmente en playas y zonas naturales.

Ejemplos claros de este impacto son:

  • Mazatlán, con más de 1,100 toneladas de residuos
  • Los Cabos, con más de 600 toneladas recolectadas
  • Eventos masivos como el Viacrucis en Iztapalapa, donde se han generado más de 370 toneladas de desechos

Estos datos reflejan que el problema no es el turismo en sí, sino los hábitos que adoptan las personas durante estas fechas.

Los 7 hábitos que más contaminan en Semana Santa

La organización Vitalis identificó siete prácticas comunes que explican gran parte del impacto ambiental en esta temporada.

Estos son los llamados “pecados ambientales”:

  • Abandonar basura en espacios naturales
  • Uso excesivo de vehículos y aumento de emisiones
  • Consumo de plásticos de un solo uso
  • Interacción indebida con fauna silvestre
  • Contaminación acústica en ecosistemas
  • Residuos de celebraciones religiosas (cera, incienso)
  • Sobreconsumo de agua en destinos turísticos

De acuerdo con especialistas, estas acciones, aunque parecen pequeñas, se acumulan y terminan afectando ecosistemas completos, desde playas hasta áreas urbanas.

“Lo que llevas, lo traes de vuelta. El impacto no es accidental, es resultado de decisiones individuales”, señalan expertos.

Acciones simples que pueden hacer la diferencia

La buena noticia es que reducir el impacto ambiental durante Semana Santa sí es posible, y no requiere cambios extremos, sino decisiones conscientes.

Algunas recomendaciones clave incluyen:

  • Llevar termo, bolsa reutilizable y cubiertos propios
  • Evitar plásticos de un solo uso
  • Compartir transporte o usar opciones públicas
  • Cuidar el consumo de agua
  • Respetar la fauna y los espacios naturales

Especialistas destacan que hacer un turismo más responsable no le quita valor a la experiencia, al contrario, la mejora, ya que permite disfrutar los destinos sin dañarlos.

Además, subrayan que las tradiciones pueden adaptarse a prácticas más sostenibles sin perder su esencia, integrando el cuidado del entorno como parte de la experiencia.

En resumen, el impacto ambiental de Semana Santa no es inevitable, sino una consecuencia directa de hábitos que pueden cambiarse. Con pequeñas acciones, cada persona puede contribuir a reducir la huella ecológica y preservar los destinos para futuras generaciones.

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