En febrero, los tamales se convierten en protagonistas de la mesa mexicana, pero más allá de la tradición, también vale la pena analizarlos desde el punto de vista de la nutrición.
Este platillo, tan arraigado en nuestra cultura, no tiene por qué ser enemigo de una alimentación saludable si se prepara y consume de manera consciente.
El tamal está hecho principalmente de masa de maíz nixtamalizado, un proceso ancestral que mejora notablemente su perfil nutricional. Gracias a la nixtamalización, el maíz aporta carbohidratos complejos, calcio, fibra y una mejor absorción de la niacina, elementos clave para la energía diaria y la salud digestiva. Además, su versatilidad permite adaptarlo a distintos gustos y estilos de vida, desde opciones saladas hasta versiones dulces.
El relleno y la grasa marcan la diferencia
Uno de los factores más importantes en el perfil nutricional del tamal es el tipo de relleno. Cuando se eligen carnes magras como pollo o cerdo sin exceso de grasa, el tamal se convierte en una buena fuente de proteínas de alto valor biológico, esenciales para el mantenimiento muscular y diversas funciones del organismo.
También existen alternativas igual de interesantes, como los tamales rellenos de frijoles, lentejas, verduras o quelites, que aportan proteínas vegetales, fibra, vitaminas y minerales, ideales para quienes siguen una alimentación vegetariana o buscan opciones más ligeras.
Otro punto clave es la grasa. Tradicionalmente se usa manteca para dar sabor y textura, pero su consumo excesivo eleva significativamente las calorías. Reducir la cantidad o sustituir parte de la manteca por aceites vegetales puede hacer una gran diferencia sin sacrificar el sabor que tanto nos gusta.
Cómo disfrutar tamales sin culpa ni excesos
Consumir tamales de forma equilibrada no significa dejarlos fuera de la dieta, sino aprender a integrarlos mejor. Algunas recomendaciones prácticas incluyen:
- Elegir tamales con más relleno y menos masa
- Cuidar el tamaño de la porción
- Acompañarlos con verduras, como nopales, ensaladas frescas o vegetales al vapor
También es importante poner atención a lo que se bebe. Atole, champurrado y refrescos aportan grandes cantidades de azúcar y carbohidratos simples, lo que puede elevar rápidamente el consumo calórico. Optar por agua natural o infusiones sin azúcar ayuda a mantener el equilibrio.
Hoy en día, existen tamales integrales, bajos en grasa, vegetarianos y veganos, pensados para responder a las necesidades actuales de salud sin perder la esencia del platillo. Al final, la clave está en la selección de ingredientes, la frecuencia de consumo y el disfrute consciente.
Los tamales pueden seguir siendo parte de nuestra identidad y de una alimentación saludable si se consumen con conocimiento, equilibrio y, por supuesto, mucho gusto.
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