La temporada de polen ya está en su punto más activo y está impactando directamente la salud de miles de personas, especialmente quienes sufren de alergias respiratorias.
Este fenómeno, común durante los primeros meses del año, provoca síntomas como estornudos constantes, ojos irritados y congestión nasal que pueden afectar la rutina diaria.
Aunque muchos lo notan por la capa amarilla que cubre autos y superficies, el verdadero problema está en el aire, donde millones de partículas invisibles circulan y entran fácilmente al organismo. Este “polvo” natural es liberado por árboles, arbustos y pastos como parte de su proceso reproductivo, pero para muchas personas representa una molestia constante.
El impacto no es menor: puede afectar el descanso, la productividad e incluso la calidad de vida, sobre todo en zonas urbanas donde la concentración de árboles es alta. Además, el cambio climático y las condiciones ambientales han provocado temporadas más intensas y prolongadas.

Fotografía cortesía de Cat Wofford, UF/IFAS.
Por qué hay tanto polen y cuáles son los principales responsables
El aumento de polen se debe principalmente a árboles que dependen del viento para reproducirse, como robles, pinos y cedros. Estos liberan grandes cantidades de partículas ligeras que pueden viajar varios kilómetros, aumentando la exposición incluso lejos de su origen.
Expertos explican que:
- Los árboles polinizados por viento generan más alergias
- El polen es extremadamente ligero y fácil de inhalar
- Puede permanecer suspendido en el aire por horas
- Se intensifica en días secos y con viento
Durante los meses más críticos, como marzo y abril, los niveles alcanzan su punto máximo, lo que coincide con el aumento de consultas médicas por alergias. Incluso pequeñas cantidades pueden desencadenar reacciones en personas sensibles.
Los síntomas más comunes incluyen:
- Ojos llorosos o irritados
- Congestión nasal
- Tos o irritación de garganta
- Fatiga constante
Este fenómeno no se puede eliminar, ya que es parte del equilibrio natural, pero sí se puede reducir su impacto con ciertas medidas.

Fotografía cortesía de Theresa Badurek, agente de Extensión de UFIFAS en el condado de Pinellas.
Recomendaciones clave para reducir el impacto del polen
Los especialistas coinciden en que pequeños cambios en la rutina pueden marcar una gran diferencia durante la temporada alta de polen. La clave está en limitar la exposición y evitar llevar estas partículas al interior del hogar.
Entre las principales recomendaciones están:
- Evitar salir entre 10:00 a.m. y 4:00 p.m.
- Ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa
- No secar ropa al aire libre
- Usar mascarilla al cortar césped o hacer jardinería
- Mantener puertas y ventanas cerradas en días con mucho viento
También se recomienda prestar atención a los niveles de polen en el ambiente y planificar actividades al aire libre en horarios con menor concentración.
Otra estrategia a largo plazo es elegir plantas con bajos niveles de alérgenos en jardines o espacios urbanos, lo que puede ayudar a disminuir la exposición en zonas habitadas.
A pesar de las molestias, los expertos recuerdan que los árboles siguen siendo esenciales para el equilibrio ambiental, ya que proporcionan sombra, mejoran la calidad del aire y benefician a la biodiversidad.
Mantenerse informado, tomar precauciones y adaptar hábitos diarios puede ayudarte a sobrellevar esta temporada sin afectar demasiado tu bienestar.

Fotografía cortesía de UF/IFAS.













