02
Jue, Dic

Por: Cortesía

Columnistas

No es cuestión de ética, sino de estética.

Queridos lectores estoy muy contenta de poder compartir con ustedes esta columna pues hoy es mi cumpleaños, alegremente 33 años.

Decidí llamarla así pues conforme van pasando los años me vuelvo más sarcástica que de costumbre, por lo que en una reunión platicando de los temas y haciendo alusión de algo que me habían achacado, un amigo me dijo -respóndeles "no es cuestión de ética, sino de estética"-, no saben lo real que es esto.

Para los que no saben vengo de una familia sumamente conservadora, donde la mayoría a pesar de siempre contar con su apoyo siempre me han criticado y pues como no, sino salí con eso de aguantarme, siempre decir lo que pienso, hacer lo que mi corazón y razón me ha dictado. puedo decirles que este cumpleaños es muy especial, pues me he convertido en una mujer que toma sus propias decisiones, que se ha vuelto inquebrantable, que ya no le importa lo que opinen los demás, que con hechos y trabajo he logrado llegar lejos, cosas que ni yo misma lo imaginaba.

Durante mucho tiempo permití que la gente opinará de más acerca de mi vida, tratando de complacer a muchos, logrando así no ser yo en un cien por ciento, siempre pensé en lo que dirían de mi o lo que mi familia podría opinar, sin verse ellos primero y ser capaces de juzgar sus propios actos. 

Hoy les digo que me siento plena, si escribo contándoles de este número 33 es porque no esperen, no desperdicien su tiempo, su vida y a las personas que realmente aman.

La gente nunca va a estar contenta, ¡vaya! hasta a la Madre Teresa de Calcuta la han criticado, que nos podemos esperar nosotros, simples mortales, si eres demasiado bueno porque lo eres y si eres demasiado malo porque también lo eres, pero lo que he aprendido es que también hay mucha gente frustrada en la vida y no es que tu seas todo aquello que ellos dicen, simplemente es una parte de lo que ellos quisieran ser o un simple reflejo de lo que ellos son, las personas que de igual forma dañan es porque son carentes o no han podido superar su frustración.

Nunca le cuentes a la gente lo feliz que eres, pues la envidia es muy liviana, nunca te muestres más fuerte que tu enemigo, siempre muéstrate sencillo y humilde, no trates de ser buena persona, con que no le arruines la vida a alguien es suficiente, entre menos sepan de tu vida es mejor mucho menos quienes son tus aliados o amigos y por último les puedo decir que nunca le digan a su mano derecha lo que hace la izquierda, consejos simples que les ayudará a llevar una vida mucho más tranquila, la vida es como un juego de ajedrez y solo ustedes saben cómo van a lograr jaque mate.

Siempre trate de demostrarle al mundo lo suficientemente buena que podría ser para lo que fuera que yo amara, pero no le tenía que demostrar nada a nadie pues hoy sé que soy capaz de llegar y lograr lo que yo quiera, no todos me tienen que caer bien, no a todos les tengo que caer bien, el ser libre no me hace menos persona, no me hace menos hija, nieta, sobrina, tía, amiga o menos mujer.

Concluyo con el título, pues seguramente he estado con 33 hombres ya que desde que nací por el simple hecho de ser mujer me adjudicaron este y otros "33 delitos más", pero la realidad es que a mis 33 años les digo que es muy probable que tenga mucho más ética que muchos de los que quisieron manchar mi nombre, hoy les digo que es no cuestión de ética, sino de estética. 

 

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