Por: Cortesía

Nacional

Con promedio abajo de 8 y 14 años para poder titularse, así fue el pasado de AMLO en la UNAM

El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) volvió a arremeter contra la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) al señalar que perdió su esencia de formar a profesionales para servir al pueblo y se volvió individualista, al defender proyectos neoliberales.

“Ya no hay los economistas de antes, los sociólogos, los politólogos, los abogados, ya no hay derecho constitucional, el derecho agrario es historia, el derecho laboral, todo es mercantil, civil, penal, todo es esto (dinero)”, aseguró al tiempo que hizo una seña con la mano que simboliza dinero.

Estas declaraciones generaron polémica en las redes sociales y entre las figuras de oposición, que no se cansaron de enviar tuits para recriminar el ataque que AMLO realizó a la Máxima Casa de Estudios. No obstante, otro sector también recordó el duro paso que el presidente tuvo por esta institución educativa.

Gran parte de su infancia vivió y estudió la primaria en su natal Macuspana, Tabasco. Años más tarde, su familia se mudó a Villahermosa, donde cursó la secundaria y preparatoria. Al finalizar su formación básica, y con 19 años, decidió mudarse a la Ciudad de México para ingresar a la universidad.

Anteriormente en febrero de este año, el presidente Andrés Manuel López Obrador manifestó que gracias al apoyo de becas, y con “mucho esfuerzo” y de “milagro” pudo terminar la carrera de Ciencia Política y Administración Pública en la UNAM a inicios de la década de los 70. 

¿Su destino? La UNAM, específicamente la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), donde ingresó en 1973 en la licenciatura de Ciencias Políticas y Administración Pública. Sin embargo, su paso por los salones y pasillos no fue el mejor que un estudiante pudo tener.

Desde su primer semestre, un joven López Obrador inició con el pie izquierdo, pues de las tres asignaturas que tomó en ese lapso, reprobó dos: Economía y Matemáticas, las cuales terminó pasando en examen extraordinario.

Pero no fueron las únicas, pues durante su paso por “Polakas”, el ahora mandatario nacional reprobó 14 materias, algunas más de una vez (Ciencia Política, tres ocasiones, y Estadística en dos), por lo cual tuvo que realizar diversos exámenes para lograr salir de la universidad.

A pesar de todos los inconvenientes dentro de las aulas de la UNAM, López Obrador logró finalizar su licenciatura en 1977, cuatro años después de haber ingresado, aunque tardó aún más años en titularse, ya que se carrera política la inició muy joven y dejó de lado sus estudios para enfocarse en el partido político en el que militaba durante esa época: el PRI.

Su acercamiento con el tricolor llegó muy temprano, pues durante su estancia en la capital del país, se hospedó en la “Casa del estudiante tabasqueño”, la cual estaba gestionada por el poeta Carlos Pellicer Cámara y financiada por el entonces gobernador de Tabasco, Mario Trujillo García.

En esos días, AMLO logró entablar una amistad con Pellicer hasta que en 1975, ya con cinco años de militancia en el PRI dentro de su historial, invitó al joven universitario a participar en su campaña para obtener un curul en el Senado de la República.

Otros puestos públicos que tuvo mucho tiempo antes de obtener su título fueron: director de Estudios Sectoriales de la Secretaría de Promoción del estado de Tabasco, líder del Centro Coordinador Indigenista Chontal de Nacajuca, delegado estatal del Instituto Nacional Indigenista, coordinador de la campaña de Enrique González Pedrero a la gubernatura de Tabasco, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI y director de Promoción Social del Instituto Nacional del Consumidor.

Además de toda esta experiencia, se casó con Rocío Beltrán Medina, tuvo a su primer hijo, José Ramón López Beltrán, y en 1986 publicó su primer libro: Los primeros pasos, Tabasco, 1810-1867. Finalmente, un año más tarde decidió finalizar su etapa como estudiante.

Fue así como, después de 14 años de haber ingresado a la UNAM, presentó su tesis titulada Proceso de formación del Estado nacional en México 1824-1867, misma que no obtuvo una mención honorífica debido a su bajo promedio, pues al terminar todas sus materias obtuvo 7.8, situación que hace algunos años recordó con tristeza durante un Día del Maestro.

“Habían acordado darme mención honorífica por la tesis y en eso ven mi antecedente y no tenía yo de promedio ocho, sino 7.8, porque fue muy difícil para mí estudiar, 7.8; entonces, no se puede presentar o no se puede dar mención honorífica sino es arriba de ocho”, mencionó el pasado 15 de mayo de 2020.

Hoy, más de un año después de estas declaraciones, su cruzada contra la UNAM se vuelve cada vez más dura. Nunca se sabrá si este conflictivo y difícil paso por esta institución dejó algunas heridas abiertas, pero si algo es seguro es que no será la última vez que lo veamos envuelto en polémicas por sus declaraciones contra su Alma Máter.