La presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que el Gobierno federal podría activar el estímulo fiscal al IEPS de las gasolinas si el precio internacional del petróleo aumenta debido al conflicto en Medio Oriente.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que existe un mecanismo ya establecido para evitar que las variaciones en el precio del crudo impacten directamente en el bolsillo de las familias mexicanas. La medida busca que, ante un escenario de alza internacional, la gasolina y el diésel no registren incrementos abruptos en México.
El esquema consiste en aplicar una compensación a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), reduciendo la carga fiscal cuando los precios del petróleo suben de forma considerable.
El antecedente del esquema aplicado en 2022
Sheinbaum recordó que este mecanismo comenzó a implementarse en 2022, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador enfrentó el incremento de los precios internacionales del petróleo derivado del conflicto entre Ucrania y Rusia.
En ese momento, el Gobierno optó por disminuir el IEPS para amortiguar el impacto en el precio final de los combustibles. La presidenta detalló:
“Cuando subieron los precios, se compensó con el impuesto, con el IEPS, para que no subiera la gasolina a la gente. Ese esquema quedó ya establecido”.
Es decir, no se trata de una nueva estrategia, sino de un mecanismo que permanece vigente y que podría reactivarse si las condiciones internacionales lo requieren.
¿Cómo impactaría a las familias mexicanas?
El objetivo central es claro: evitar que un aumento en el precio del petróleo se traduzca directamente en gasolina más cara. Si el conflicto en Medio Oriente provoca presiones en los mercados energéticos globales, el Gobierno podría aplicar el estímulo para mantener estabilidad en los precios.
En términos prácticos, el esquema funciona así:
- Si sube el petróleo a nivel internacional.
- Esto impacta el costo de importación o referencia de combustibles.
- Se reduce el IEPS para compensar el alza.
- El precio final al consumidor se mantiene estable o con menor variación.
La presidenta subrayó que la intención es proteger la economía familiar y evitar efectos inflacionarios derivados del encarecimiento del combustible.
En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad energética, México mantendría un mecanismo de contención fiscal listo para activarse si es necesario. La decisión dependerá del comportamiento de los mercados internacionales y del impacto real en los precios internos.
Por ahora, el mensaje es de previsión: el Gobierno cuenta con una herramienta diseñada para responder ante posibles aumentos y amortiguar cualquier efecto directo en las estaciones de servicio del país.
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