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Política

Sheinbaum salda deuda histórica y reconoce nuevo ejido indígena en Guanajuato

La Presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el gobierno tiene la obligación de hacer justicia a los pueblos originarios, y lo dejó claro al encabezar la entrega del reconocimiento agrario al Ejido Nuevo Cruz del Palmar, en San Miguel de Allende, Guanajuato.

Este acto pone fin a un conflicto agrario que se prolongó por más de 80 años, marcando un antes y un después para las comunidades indígenas de la región.
Sheinbaum subrayó que no basta con que los derechos estén escritos en la Constitución, sino que deben convertirse en hechos concretos, como el reconocimiento de la tierra originaria y la toma de decisiones en conjunto con las comunidades.

Inversión social y rescate cultural para pueblos indígenas

Como parte del Plan de Justicia de los Pueblos Chichimeca y Otomí, el Gobierno Federal ha invertido 793.8 millones de pesos para beneficiar a 119 mil personas de 111 comunidades indígenas en Guanajuato y Querétaro. Entre las acciones más relevantes destaca la expropiación de 701 hectáreas para la protección de la Zona de Monumentos Arqueológicos Cañada de la Virgen, así como la construcción de 39 Casas de Lengua Indígena, dos Nidos de Lengua y múltiples obras comunitarias.
Además, se han destinado 92.4 millones de pesos del FAISPIAM, recursos que llegan de manera directa a las comunidades, fortaleciendo su autonomía y preservando su identidad cultural.

Más justicia social y desarrollo con identidad

El Plan de Justicia no solo reconoce tierras, también impulsa proyectos de bienestar como comedores escolares, apoyos de vivienda, electrificación, caminos artesanales y programas federales como Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro y Producción para el Bienestar.
Sheinbaum recordó que fue con la Cuarta Transformación cuando los pueblos indígenas y afrodescendientes fueron reconocidos plenamente en la Constitución, una reforma aprobada en 2024 que ahora se traduce en presupuesto directo y acciones reales.
Autoridades indígenas y representantes comunitarios coincidieron en que este reconocimiento saldó una deuda histórica, pero también señalaron que el desarrollo debe darse sin destruir cerros, tierras ni sitios sagrados, un mensaje que fue respaldado por la Presidenta.
Con este acto, el Ejido Nuevo Cruz del Palmar se convierte en símbolo de justicia, diálogo y reconciliación, reforzando el compromiso del gobierno federal con los pueblos originarios de México.