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Puebla

Llaman a reforzar la protección del patrimonio histórico tras incendio en la Catedral de Puebla

Puebla, Pue.- El incendio registrado en una de las puertas de la Catedral de Puebla durante la madrugada del 24 de enero de 2026 volvió a colocar en el centro de la discusión pública la fragilidad del patrimonio histórico de la capital y la necesidad de fortalecer su resguardo ante actos que ponen en riesgo bienes de valor incalculable.

Autoridades municipales advirtieron que este tipo de hechos no debe analizarse únicamente como un daño material aislado, sino como una afectación directa a la memoria urbana y a los esfuerzos que, desde distintos frentes, buscan consolidar a Puebla como un referente cultural y turístico. En este sentido, se subrayó que la conservación del patrimonio no depende solo de intervenciones gubernamentales, sino también del compromiso social para preservar espacios que forman parte de la identidad colectiva.

La capital poblana concentra más de dos mil inmuebles con valor histórico, muchos de ellos integrados a la vida cotidiana sin la atención que merecen. Puertas antiguas, balcones, fachadas y detalles arquitectónicos conforman un entorno que suele pasar desapercibido, pero que representa uno de los principales activos culturales de la ciudad. La pérdida o deterioro de estos elementos, señalaron funcionarios, impacta de manera directa en la imagen urbana y en la experiencia de quienes habitan y visitan el Centro Histórico.

Como parte de las estrategias para fortalecer el vínculo entre la ciudadanía y su patrimonio, el Ayuntamiento ha impulsado herramientas digitales y programas culturales que buscan difundir la historia de los inmuebles y fomentar su valoración. Entre estas acciones destaca la reactivación de actividades culturales que promueven el acercamiento a museos y espacios históricos, con el objetivo de generar una apropiación social más sólida.

Tras el incidente en la Catedral, distintos sectores sociales manifestaron su disposición para colaborar en el cuidado del patrimonio edificado, lo que fue interpretado por las autoridades como una señal positiva frente a un problema que requiere atención constante. La vigilancia, la prevención y la participación ciudadana fueron señaladas como ejes indispensables para evitar nuevos hechos similares.

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