Tlaxcala, Tlax.,— Mientras el alcalde Javier Rivera Bonilla sostiene que la incidencia delictiva ha experimentado una reducción de entre el 35% y 40% durante su administración, la jornada de este miércoles 13 de mayo devolvió a la ciudadanía un panorama de terror que contradice las cifras oficiales y confirma la persistencia de la ciudad como un "foco rojo" para las autoridades federales.
Alrededor de las 20:00 horas, la tranquilidad de la calle 18 de Marzo, en la zona del Cecati, se rompió con una ráfaga de al menos diez disparos.
En un ataque directo que testigos describen como una escena de guerra, un comando armado a bordo de dos vehículos interceptó a un motociclista identificado como Guillermo N., de 33 años, alias “El Lobito”.
La víctima, presuntamente vinculada a la venta de estupefacientes y heredero de una plaza delictiva tras el asesinato de su tío en noviembre pasado, falleció de manera instantánea tras recibir múltiples impactos, incluyendo uno mortal en el rostro.
El ataque provocó el cierre inmediato de comercios y una crisis nerviosa colectiva entre los vecinos de la colonia Fátima, quienes presenciaron la ejecución antes de que los sicarios huyeran sin dejar rastro, pese al despliegue de la Guardia Nacional y el Ejército en las salidas de la ciudad.
Este reciente homicidio no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una compleja disputa territorial que las fuerzas estatales y federales (Marina y Sedena) han intentado contener mediante el operativo "Cero Tolerancia".
A pesar de que el gobierno municipal insiste en una baja sustancial de delitos, los reportes de seguridad nacional sitúan a Apizaco como el epicentro de operaciones de al menos diez bandas delictivas dedicadas al robo de vehículos, extorsión y el violento fenómeno del "cobro de piso".
La brecha entre el discurso político y la percepción ciudadana se agrava con denuncias de tácticas de violencia extrema, como "levantones" con amputaciones y abusos de autoridad por parte de la policía de investigación, hechos reportados apenas el mes pasado.
Personal del Instituto de Ciencias Forenses y la Fiscalía General de Justicia del Estado han iniciado las diligencias para integrar la carpeta de investigación por esta nueva ejecución.
Mientras las autoridades judiciales sugieren que el móvil apunta a una pugna entre grupos delictivos por el control del corredor Apizaco-Yauhquemehcan, la administración municipal enfrenta la creciente presión de una sociedad que, lejos de percibir la reducción del 40% en los delitos, habita en una ciudad donde las ráfagas de plomo siguen dictando el toque de queda.
A la fecha, no hay detenidos por el asesinato de "El Lobito", sumándose a la lista de incidentes de alto impacto que mantienen a la zona bajo vigilancia extrema por fuerzas federales.
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