Tlaxcala, Tlax.- El titular del Órgano de Fiscalización Superior (OFS), Arturo Lucio Salas Miguela, reconoció que alrededor del 40 por ciento de las obras ejecutadas en los municipios de Tlaxcala presentan algún tipo de observación, principalmente por incumplimientos en los conceptos contratados, deficiencias en la calidad de los materiales o diferencias entre lo pagado y lo realmente ejecutado.
En términos simples, 4 de cada 10 obras públicas revisadas no cumplen al cien por ciento con la normativa, lo que pega directo al uso eficiente del dinero público y, sobre todo, a la durabilidad de la infraestructura que reciben las comunidades. No se trata solo de papeles o trámites, sino de calles, pavimentos y edificios que podrían fallar antes de tiempo.
El laboratorio del OFS, la clave para detectar irregularidades
Durante una entrevista, el Auditor Superior explicó que una de las principales herramientas para detectar estas fallas es el Laboratorio de Obra Pública del OFS, el cual está certificado por la Entidad Mexicana de Acreditación y realiza pruebas técnicas a materiales, espesores y componentes de las obras.
“Hay ocasiones en que las obras se pagan completas y, al momento de revisar, los conceptos no se ejecutaron conforme a lo contratado o no cumplen con la calidad que debieron tener”.
Puso como ejemplo las pavimentaciones, donde no basta con que la superficie “se vea bien”. Ahí se revisa la base hidráulica, el tipo de material, el espesor contratado y las características del concreto, ya sea asfáltico, hidráulico o adoquín.
Cuando el laboratorio detecta anomalías, como espesores menores a los contratados, se cuantifica el daño y se generan observaciones que pueden derivar en sanciones administrativas o resarcitorias, e incluso en la no aprobación de cuentas públicas.
Llamado a municipios: prevenir es mejor que corregir
Salas Miguela aclaró que el OFS no tiene capacidad para revisar el 100 por ciento de las obras de los 60 municipios, por lo que se aplica un muestreo a las más relevantes. Con base en ello, se estima que 60 por ciento cumple, mientras que el resto debe solventar inconsistencias.
Ante este escenario, el Auditor lanzó un llamado directo a autoridades municipales y estatales para que usen el laboratorio de forma preventiva, es decir, durante la ejecución de la obra y no cuando ya está terminada.
“Si nos avisan cuando están colando o ejecutando la obra, podemos verificar la calidad en ese momento y pedir correcciones inmediatas”.
Como ejemplo positivo, citó la Torre de Rectoría de la UATx, donde el laboratorio intervino de forma permanente, incluso rechazando concreto que no cumplía con los estándares, logrando una obra conforme a la norma.
Aunque el servicio no tiene costo, solo Apizaco lo ha solicitado formalmente durante la ejecución. En la mayoría de los casos, las revisiones llegan tarde, cuando el concreto ya fraguó, lo que complica las pruebas y obliga a perforaciones.
Para el OFS, el mensaje es claro: usar el laboratorio a tiempo puede marcar la diferencia entre obras duraderas o recursos malgastados.
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