Tlaxcala, Tlax.- La temporada de Cuaresma arrancó en Tlaxcala con un mensaje claro y directo. En la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, el obispo Julio César Salcedo Aquino encabezó la celebración eucarística e hizo la tradicional imposición de ceniza, marcando el inicio de este tiempo litúrgico para la Iglesia Católica.
Durante su mensaje, el jerarca invitó a la feligresía a hacer un alto en el camino, reflexionar sobre su vida y revisar su relación con Dios y con los demás. No se trata solo de cumplir una tradición, sino de iniciar un verdadero proceso de conversión y cambio de actitudes.
“La Iglesia nos ofrece este tiempo para reflexionar y escuchar”, expresó, subrayando que la Cuaresma es una oportunidad para reenfocar prioridades y actuar ante las necesidades que nos rodean.
Escuchar a Dios… y también a quienes sufren
Uno de los ejes centrales del mensaje fue la escucha. El obispo explicó que esta actitud es fundamental durante la Cuaresma: escuchar al Señor, pero también escuchar los gritos y voces de quienes viven dolor, enfermedad, sufrimiento o soledad.
Retomando la invitación del papa León XIV, destacó que este tiempo no puede vivirse de manera aislada. La fe, dijo, debe traducirse en acciones concretas que respondan a las necesidades reales de la comunidad.
La Cuaresma se caracteriza por:
- Profundizar en la palabra de Dios
- Fortalecer la oración personal y comunitaria
- Participar en celebraciones y actos de piedad popular
- Sensibilizarnos ante las necesidades de los demás
Al interiorizar la palabra, explicó, el creyente se vuelve más sensible y empático. “Es necesario abrir nuestros oídos”, insistió, para poder construir relaciones más sanas y solidarias.
Limosna, oración y ayuno: más que tradiciones, actitudes de vida
El mensaje también recordó las tres prácticas centrales del Evangelio para este tiempo: la limosna, la oración y el ayuno.
Pero no como actos aislados o meramente simbólicos, sino como actitudes comunitarias y solidarias:
- La oración es el encuentro con Dios, la certeza de que no caminamos solos.
- La limosna implica compartir no solo bienes materiales, sino tiempo, capacidades y talentos.
- El ayuno ayuda a reconocer nuestras verdaderas necesidades y proyectarlas hacia los demás.
Uno de los puntos que más resonó fue la invitación a practicar un ayuno diferente. No solo de alimentos, sino también de palabras y actitudes que lastiman.
“Hay que ayunar de palabras ofensivas, de juicios que distancian y de actitudes que generan desunión”, señaló.
El obispo fue claro: la Cuaresma no es para encerrarse en uno mismo, sino para abrir el corazón y fortalecer la unidad en la Iglesia, en la familia y en la comunidad.
Así, Tlaxcala inicia este tiempo litúrgico con un llamado firme a escuchar más, hablar mejor y actuar con mayor solidaridad. Una invitación que va más allá del rito y que busca transformar la vida cotidiana desde lo más profundo.
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