Tlaxcala, Tlax.- El maíz nativo está tomando fuerza otra vez en Tlaxcala, no sólo como símbolo cultural, sino como una respuesta real para fortalecer la soberanía alimentaria y respaldar a las comunidades rurales.
Durante una rueda de prensa, el antropólogo e investigador Felipe Cornelio Hernández Rojas lanzó un mensaje claro: revalorar el consumo de maíces originarios, especialmente los de color, ya no es sólo una tradición, sino una necesidad para el futuro del campo mexicano.
El especialista explicó que rescatar, preservar y difundir el germoplasma de los maíces nativos representa mucho más que cuidar semillas antiguas. En realidad, se trata de defender una alternativa frente a los modelos agroindustriales que dominan el mercado. Incluso, aseguró que después de más de 15 años de trabajo comunitario y académico, semillas mexicanas ya han llegado a otras regiones del país e incluso a Europa, donde actualmente ya se cultivan variedades de maíz originario de México.
“El maíz es la alternativa para tener soberanía alimentaria”, sostuvo el investigador, al insistir en que este grano sigue siendo una base estratégica para garantizar el abasto alimentario.
Maíces de color: más nutrientes, pero aún poco valorados
Uno de los puntos más fuertes de su análisis fue que los maíces de color, como el azul y el morado, siguen enfrentando baja demanda debido a costumbres de consumo muy arraigadas. Hernández Rojas señaló que la mayoría de las personas siguen prefiriendo el maíz blanco, a pesar de que las variedades pigmentadas aportan beneficios nutricionales extra gracias a compuestos como las antocianinas.
En otras palabras, una tortilla de maíz azul o morado no sólo alimenta, también ofrece nutrientes adicionales que muchas veces pasan desapercibidos para el consumidor. Para el especialista, aquí el problema no es únicamente agrícola, sino también cultural y educativo. Mientras no cambien los hábitos de consumo, los maíces nativos seguirán compitiendo en desventaja frente a granos más baratos, híbridos o importados.
A esto se suma otro golpe para los productores: el precio del maíz nativo suele ser castigado por intermediarios. Aunque el precio oficial ronda los 6 mil pesos por tonelada, en muchos casos llegan a ofrecerles apenas 4 mil 500 pesos, afectando directamente los ingresos del campesinado.
Ixtenco impulsa la defensa del maíz con la Fiesta del Maíz
Pese a ese panorama, Tlaxcala sigue empujando acciones concretas para revalorar el maíz nativo, y uno de los mejores ejemplos es Ixtenco. Ahí se celebrará la décimo quinta edición de la “Fiesta del Maíz” del 28 de marzo al 5 de abril, con la participación de alrededor de 50 expositores, además de talleres, exhibiciones de herramientas agrícolas tradicionales y muestras gastronómicas.
Este tipo de espacios no buscan únicamente derrama económica; su meta principal es difundir conocimiento, preservar la diversidad agrícola y reconectar a las nuevas generaciones con el trabajo del campo. Hernández Rojas también defendió el uso de prácticas tradicionales como el arado manual y los animales de carga, al advertir que en un contexto global de combustibles caros, estas técnicas pueden volver a ser clave para sostener la producción alimentaria.
Además, destacó como un avance importante el registro del maíz morado de la región ante el Servicio Nacional de Innovación y Certificación de Semillas, un paso que fortalece su reconocimiento como patrimonio nacional. El mensaje final fue contundente: proteger el maíz nativo no depende sólo de políticas públicas; también requiere que la gente consuma local, valore el trabajo campesino y entienda que en cada tortilla hay historia, identidad y futuro.
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