El sueño se cumplió en grande. Tigres Blancos UMAD se consagró como campeona nacional Juvenil B de basquetbol femenil en la temporada 2025 de CONADEIP, un logro conseguido con garra, disciplina y un cierre de torneo que mantuvo a todos con el corazón acelerado.
El equipo, conformado por estudiantes deportistas del Instituto Mexicano Madero Plantel Zavaleta, llegó al campeonato después de una eliminatoria sólida, donde la constancia y el trabajo en conjunto fueron decisivos para llegar hasta lo más alto.
El título se definió en el Tecnológico de Monterrey, Campus Hidalgo, sede de la fase final del torneo del 19 al 24 de noviembre. Allí, entre intensidad deportiva y tribunas vibrando, UMAD demostró que no estaba en la cancha solo para competir, sino para marcar historia. Con juego inteligente, defensa firme y una ofensiva precisa, avanzaron partido tras partido hasta instalarse en el duelo por el campeonato.
Una final que se jugó con garra y corazón
Tal como había sucedido semanas atrás, UMAD y Colegio Kennedy se reencontraron para decidir quién levantaría el trofeo. Esta vez el marcador fue más cerrado, más sufrido y más emocionante: 45-41, resultado con el que Tigres Blancos se proclamó campeón nacional. Al sonar el silbatazo final, jugadoras, asistentes y el coach Juan Pablo Bravo corrieron a la duela para fundirse en un abrazo que decía más que mil palabras. Era alivio, orgullo, satisfacción, pero sobre todo, unión. Antes de recibir el trofeo, ese momento de celebración ya valía tanto como el título mismo.
El camino no fue sencillo. UMAD arrancó el torneo venciendo a UCA Aguascalientes 47-39, luego superó sin titubeos a UVM Centro con más de 30 puntos de diferencia, y más tarde controló al Tec de Monterrey Chihuahua para posicionarse como uno de los equipos más fuertes del certamen. Esa consistencia les otorgó el pase directo a semifinales, donde nuevamente se impusieron a UCA para llegar con fuerza mental y física al juego definitivo.
Un equipo con talento, disciplina y alma
El coach Bravo cerró la campaña con palabras que resumen el sentir del equipo: agradecimiento, trabajo y fe. Mencionó que esta temporada fue más que un campeonato; fue un viaje lleno de crecimiento, entrega y demostración de que UMAD está formada por talento puro y grandes personas. El título nacional es solo el resultado visible de algo más profundo: la convicción, la preparación y la certeza colectiva de que cuando un grupo cree en sí mismo, puede lograr cualquier meta.
Tigres Blancos UMAD no solo ganó un trofeo, ganó un lugar en la historia del basquetbol estudiantil. Y lo mejor es que todo indica que este equipo apenas está comenzando.