Foto: Cortesía

Espectáculos

Oscar a Mejor Película: por qué la Academia premia discursos y no géneros

Durante años se ha repetido que el drama siempre gana el Oscar a Mejor Película, pero los datos muestran algo más específico.

Al analizar a las ganadoras entre 2000 y 2025, queda claro que la Academia no vota por un género en automático, sino por historias que proyectan importancia cultural, social o histórica.

Sí, el drama lidera la lista de triunfos, pero no cualquier drama. Las biografías, los relatos históricos y el cine social son los que realmente conectan con los votantes. Películas como Gladiador, 12 Años de Esclavitud, El Discurso del Rey u Oppenheimer no solo apelan a la emoción, también refuerzan la idea de “cine importante” que la Academia busca legitimar.

Incluso cuando estas películas funcionan en taquilla, su verdadero valor está en el mensaje: historias que parecen necesarias, que dialogan con el pasado o cuestionan el presente.

El cine de género sólo gana cuando incomoda

El thriller es el segundo género más premiado, pero aquí hay una regla no escrita: no basta con entretener. Para ganar el Oscar, el suspenso debe venir cargado de crítica social, dilemas morales o tensión política.

Casos como Los Infiltrados, Sin Lugar para los Débiles, The Hurt Locker, Argo o Parásitos lo confirman. Especialmente Parásitos, que demostró que el cine de género puede ser popular y profundamente incómodo al mismo tiempo, marcando un antes y un después.

En contraste, la comedia sigue siendo la gran olvidada. Cuando logra ganar, lo hace mezclándose con drama, nostalgia o comentario social. Birdman, Green Book, CODA, El Artista y Anora prueban que reír no es suficiente: la Academia necesita una justificación emocional extra.

Fantasía, ciencia ficción y el cine que se queda fuera

La fantasía apenas ha sido reconocida dos veces en 25 años. El Señor de los Anillos: El Regreso del Rey y La Forma del Agua no ganaron por su género, sino por ser consideradas eventos culturales o anomalías artísticas. En el primer caso, incluso, el premio funcionó como reconocimiento acumulado a toda una trilogía.

Otros géneros como el musical, la ciencia ficción o el drama deportivo apenas suman una victoria cada uno. Mientras tanto, la acción, el terror y la comedia pura siguen fuera del radar, aunque dominen la taquilla.

La conclusión es clara: el Oscar no premia lo más visto, premia lo que considera trascendente. De cara a la gala de 2026, el patrón se mantiene. Dramas históricos y familiares parten con ventaja, los thrillers con discurso pisan fuerte y el cine de género solo tiene oportunidad si logra romper sus propias etiquetas.

Al final, la pregunta no es qué género gana el Oscar, sino qué tipo de historia cree la Academia que merece ser recordada. Y, por ahora, la respuesta sigue siendo la misma.

Temas relacionados: