CDMX. - La Ciudad de México se prepara para una transformación radical en su gestión de desechos. Bajo la premisa de que "aquello que fue útil puede volver a serlo", la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, lanzó la campaña preventiva “Transforma tu Ciudad: cada residuo en su lugar”. Esta iniciativa marca el fin de la recolección de basura mezclada y establece nuevas reglas de convivencia ambiental para los más de 9 millones de habitantes de la capital.
Las tres categorías obligatorias para tu hogar.
A partir del 1 de enero de 2026, los camiones recolectores solo recibirán residuos que estén debidamente clasificados. El objetivo es reducir las 7 mil toneladas que actualmente terminan en rellenos sanitarios cada día, dándoles una segunda vida a través del reciclaje o la transformación.
La población de la Ciudad de México deberá entregar sus desechos divididos estrictamente en tres categorías: orgánicos (contenedor verde), reciclables (contenedor gris) y no reciclables (contenedor naranja).
Esta medida busca atacar un problema crítico: actualmente, cada capitalino produce 1.07 kilogramos de residuos diarios, lo que sitúa a la CDMX como la segunda entidad generadora de desechos en todo el país.
Infraestructura y capacitación del personal.
Para garantizar el éxito de esta estrategia, el Gobierno de la Ciudad anunció el fortalecimiento del sistema de limpia. El próximo 6 de enero se entregarán 50 nuevos camiones recolectores en conjunto con las 16 alcaldías, bajo un esquema de inversión compartida (uno por uno).
El personal de recolección, así como educadores ambientales de Sedema y facilitadores de Pilares, han sido capacitados para orientar a los vecinos. La meta es ambiciosa: la Agencia de Gestión Integral de Residuos (AGIR) prevé que la recuperación de materiales aprovechables pase del actual 15% hasta un 75% en el corto plazo.
Hacia una ciudad con "Basura Cero" para 2030.
El cambio de paradigma implica también un cambio de lenguaje. La administración local dejará de utilizar el concepto de “basura” para adoptar el de “residuo”, reconociendo el valor económico y ambiental de los materiales.
El compromiso asumido por la Jefa de Gobierno establece que para el año 2030, al menos la mitad de los residuos producidos en la capital se transformen completamente, evitando que lleguen a los saturados rellenos sanitarios. Alcaldías como Azcapotzalco ya se encuentran listas para la operación, contando con sistemas de videovigilancia en puntos críticos y programas permanentes de recolección de cascajo y electrodomésticos.
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