La instalación de nuevas casetas para la venta de boletos de taxi en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México ha provocado inconformidad entre algunas empresas permisionarias, que aseguran estar enfrentando una fuerte caída en sus ventas y condiciones de operación más complicadas.
Representantes de compañías afectadas afirman que la nueva distribución de espacios dentro de las terminales favorece a ciertos operadores y limita la capacidad de competencia de empresas más pequeñas, situación que ya estaría generando consecuencias económicas importantes.
Reclamos por cambios en la venta de boletos de taxi en el AICM
Durante mayo fueron colocados nuevos módulos de venta en áreas de llegadas nacionales y en zonas cercanas a salidas internacionales de ambas terminales del aeropuerto capitalino.
De acuerdo con la empresa CASADEY, los espacios asignados tienen dimensiones reducidas y dificultan que los pasajeros identifiquen claramente a cada compañía. Según su versión, muchos usuarios terminan adquiriendo boletos en los módulos más visibles o cercanos, bajo la percepción de que todos los servicios son iguales.
La compañía sostiene que esta situación ha generado una disminución considerable en sus operaciones comerciales.
Empresas reportan caída drástica en sus ingresos
La administradora de CASADEY, María Guadalupe Espinosa, señaló que las ventas actuales representan apenas una fracción de las registradas en meses anteriores.
Según explicó, la falta de espacio también limita la posibilidad de contar con más de una persona atendiendo cada módulo, lo que complica la operación cotidiana y reduce la capacidad de respuesta ante los usuarios.
La empresa asegura que actualmente comercializa cerca del 10% de lo que vendía anteriormente, una reducción que considera insostenible si las condiciones permanecen sin cambios.
Cuestionan condiciones laborales y de operación
Además del impacto económico, la compañía sostiene que el tamaño de los espacios genera problemas para el personal que trabaja en los puntos de venta.
Entre las principales preocupaciones mencionan la dificultad para ausentarse temporalmente del módulo sin afectar el servicio, así como limitaciones para trabajadores que requieren condiciones más adecuadas durante sus jornadas laborales.
Desde su perspectiva, las dimensiones de los espacios no permiten desarrollar la actividad con comodidad ni eficiencia.
Analizan acciones legales por posible afectación a la competencia
Ante este escenario, una de las empresas afectadas analiza promover recursos legales al considerar que las nuevas condiciones podrían vulnerar principios establecidos en la Ley Federal de Competencia Económica.
Los inconformes sostienen que todos los permisionarios deberían operar bajo criterios similares de espacio, visibilidad y acceso a los usuarios para garantizar condiciones equitativas dentro de la terminal aérea.
El argumento central es que la actual distribución podría favorecer a determinados participantes del mercado en detrimento de otros operadores con menor presencia.
También advierten presión por el crecimiento de plataformas digitales
Otro de los elementos mencionados por los representantes de la empresa es el avance gradual de los servicios de transporte por aplicación dentro del entorno aeroportuario.
A juicio de los permisionarios afectados, la combinación de nuevas condiciones comerciales y una mayor presencia de alternativas de movilidad podría acelerar la pérdida de participación de algunas compañías tradicionales.
Por ello, hicieron un llamado a las autoridades aeroportuarias para revisar la distribución de los espacios y establecer mecanismos que permitan una competencia equilibrada entre todos los prestadores del servicio.
Mientras tanto, el conflicto continúa abierto y las empresas involucradas esperan una respuesta que permita corregir lo que consideran una afectación directa a su actividad económica y a las fuentes de empleo que dependen de este sector.
Foto: Cortesía