Durante años, la ciencia ha sido asociada con la búsqueda de evidencia objetiva y alejada de intereses externos. Sin embargo, una nueva investigación revela que muchos científicos enfrentan una pregunta cada vez más presente: ¿deben limitarse a presentar datos o también participar activamente en las conversaciones sociales y políticas?
Un estudio de la University of Florida Institute of Food and Agricultural Sciences (UF/IFAS) encontró que los investigadores adoptan distintas posiciones al momento de comunicarse con el público, aunque existe un punto de coincidencia: la mayoría considera necesario fortalecer la preparación para explicar mejor su trabajo.
La comunicación científica abre un debate sobre el papel de los investigadores
La investigación publicada por especialistas del Departamento de Educación y Comunicación Agrícola de UF/IFAS identificó tres formas principales en las que los científicos entienden su responsabilidad frente a la sociedad.
El análisis encontró grupos que defienden una separación estricta entre ciencia y activismo, otros que consideran importante utilizar el conocimiento científico para impulsar beneficios públicos y un tercer sector que intenta equilibrar ambas posiciones.
Entre los participantes, 94% afirmó que los científicos deberían interactuar más con la sociedad en el contexto político actual, aunque existen diferencias sobre la forma correcta de hacerlo.
Thu Thuy Doan examinando especímenes en una cámara de cremiento. Fotografía cortesía de Tyler Jones, UF/IFAS.
Tres perfiles explican cómo los científicos enfrentan la relación con el público
Los investigadores clasificaron las posturas encontradas en tres grupos principales.
Los primeros fueron llamados “árbitros”. Este grupo prioriza la objetividad científica y suele mantener distancia de debates públicos para evitar que sus opiniones personales influyan en la percepción de sus investigaciones.
El segundo grupo corresponde a los “defensores”, científicos que consideran que su trabajo puede contribuir directamente a objetivos de interés social, como la protección ambiental o la salud pública, sin abandonar los principios científicos.
Finalmente están los “intermediarios”, quienes buscan un punto medio entre aportar al debate público e incorporar valores sociales con cautela.
Davie Kadyampakeni muestreando plantas de cítricos. Fotografía cortesía de Tyler Jones, UF/IFAS.
La ciencia enfrenta nuevas preguntas en un entorno más polarizado
Los autores del estudio señalan que la formación tradicional de muchos científicos suele centrarse en reglas claras sobre ética e investigación, pero ofrece menos herramientas para enfrentar situaciones complejas relacionadas con comunicación pública.
La profesora asistente Sadie Hundemer explicó que el reto aparece cuando los investigadores deben decidir cómo participar en conversaciones donde existen consecuencias sociales y políticas.
El problema, según la investigación, no está en que algunos científicos quieran involucrarse más que otros, sino en que existen distintas interpretaciones sobre cómo proteger la objetividad y, al mismo tiempo, contribuir al bienestar colectivo.
Svetlana Folimonova en un invernadero. Fotografía cortesía de Tyler Jones, UF/IFAS.
Por qué la forma de comunicar la ciencia importa cada vez más
El estudio destaca que la sociedad depende cada vez más de información científica para tomar decisiones sobre temas como medio ambiente, salud, tecnología y políticas públicas.
Por ello, los investigadores consideran necesario desarrollar mejores herramientas de comunicación que permitan explicar evidencia compleja de manera clara, transparente y responsable.
La investigación no plantea que exista una única forma correcta de actuar. En cambio, propone que los científicos reflexionen sobre sus propios principios y definan cómo quieren participar en la conversación pública.
El desafío será encontrar equilibrio entre evidencia e impacto social
Los resultados muestran que la relación entre ciencia y sociedad no siempre funciona en términos de blanco y negro. La objetividad sigue siendo un valor central, pero la manera de comunicar conocimientos y responder a problemas colectivos genera nuevos dilemas.
En un momento donde la información científica forma parte de debates públicos cada vez más intensos, comprender estas diferencias puede ayudar a interpretar mejor el papel que tienen los investigadores fuera de los laboratorios y universidades.
Fotografía cortesía de Tyler Jones, UF/IFAS.