En un escenario donde el precio del combustible impacta directo al bolsillo, cualquier tip que ayude a ahorrar se vuelve valioso.
Aunque muchos creen que el rendimiento de la gasolina solo depende del tipo de manejo o del estado del vehículo, la hora del día en la que cargas gasolina también puede marcar la diferencia.
Especialistas en combustibles explican que la temperatura ambiental influye en la densidad de la gasolina, lo que afecta la energía que realmente recibe el motor. Cuando hace calor, el combustible se expande, ocupa más volumen y cada litro aporta menos energía, aunque el marcador del surtidor indique la misma cantidad.
Este detalle pasa desapercibido para la mayoría de las personas, pero con el tiempo puede representar un mejor aprovechamiento del combustible si se convierte en un hábito constante.
Por qué cargar gasolina en horas frescas ayuda a que rinda más
La gasolina, como muchos líquidos, se dilata con el calor. Durante las horas más calurosas del día, especialmente al mediodía o por la tarde, su densidad disminuye, lo que se traduce en menor energía útil por litro.
Expertos señalan que cargar gasolina antes de las 10 de la mañana es una de las mejores opciones, ya que las temperaturas son más bajas y la evaporación es menor. En estas condiciones, cada litro contiene una mayor cantidad de energía, lo que se refleja en un mejor rendimiento del auto.
Tanto la Profeco como la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México han respaldado esta recomendación, destacando que no se trata de un truco milagroso, sino de aprovechar una propiedad física natural del combustible.
La noche también es un buen momento para cargar combustible
Si no es posible cargar gasolina por la mañana, las horas nocturnas son otra alternativa recomendable. Después de la puesta del sol, la temperatura ambiente desciende y la gasolina recupera una densidad más favorable, similar a la de las primeras horas del día.
Los especialistas aclaran que este fenómeno no tiene que ver con la calidad de la gasolina ni con irregularidades en las gasolineras, sino con la forma en que el combustible reacciona al calor. Aunque la diferencia por carga puede parecer mínima, con el tiempo se traduce en un ahorro real, sin cambiar hábitos de manejo ni hacer gastos extra.
Adoptar este sencillo hábito puede ayudarte a sacar un poco más de provecho a cada litro y cuidar mejor tu presupuesto día a día.