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Hábitos sencillos ayudan a reducir el riesgo de contagio de gripe

La gripe continúa siendo una de las enfermedades respiratorias más comunes durante la temporada invernal; sin embargo, pequeños cambios en la rutina diaria pueden marcar una diferencia importante para disminuir el riesgo de contagio y proteger la salud individual y colectiva.

Especialistas en salud coinciden en que la prevención no depende únicamente de medidas médicas, sino también de hábitos cotidianos accesibles, que fortalecen el sistema inmunológico y reducen la exposición a virus respiratorios, especialmente en espacios públicos y laborales.

Higiene y autocuidado, la primera línea de defensa

Uno de los hábitos más efectivos para prevenir contagios es el lavado frecuente de manos, ya que las superficies de uso común concentran una gran cantidad de microorganismos. Mantener una higiene constante evita que los virus ingresen al organismo a través del contacto con ojos, nariz o boca.

Asimismo, cubrirse correctamente al toser o estornudar, preferentemente con el antebrazo, reduce la dispersión de partículas en el aire. Evitar tocarse el rostro sin lavarse las manos y desinfectar objetos de uso personal también contribuye a limitar la propagación de enfermedades respiratorias.

Fortalecer el sistema inmunológico

La prevención de la gripe no solo se basa en evitar el contacto con el virus, sino en reforzar las defensas del cuerpo. Dormir entre siete y ocho horas diarias permite al organismo recuperarse y responder de mejor manera ante infecciones.

Una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras y líquidos, favorece el funcionamiento del sistema inmunológico. De igual forma, mantenerse hidratado ayuda a conservar las vías respiratorias en condiciones óptimas, reduciendo la probabilidad de infecciones.

La actividad física moderada también juega un papel relevante, ya que contribuye a mejorar la circulación y el estado general de salud, siempre y cuando se realice de manera constante y adecuada a las capacidades de cada persona.

Prevención en espacios compartidos

Durante la temporada de gripe, es fundamental evitar el contacto cercano con personas que presenten síntomas respiratorios, así como procurar una buena ventilación en espacios cerrados. En entornos laborales o escolares, estas acciones reducen significativamente el riesgo de brotes.

Cuando se presentan síntomas como fiebre, tos o malestar general, permanecer en casa es una medida responsable que protege tanto a la persona enferma como a su entorno. El autocuidado, además de ser una decisión individual, es una acción solidaria que contribuye al bienestar colectivo.

Adoptar estos hábitos de manera constante permite reducir el riesgo de contagio, mantener una mejor calidad de vida y fortalecer la cultura de prevención en la sociedad, especialmente durante los meses de mayor incidencia de enfermedades respiratorias.

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