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Especialistas revelan tres señales comunes que podrían indicar una infidelidad

Sentir que algo no anda bien en la relación puede ser emocionalmente desgastante.

El presentimiento de una posible infidelidad suele generar ansiedad, miedo e inseguridad, especialmente cuando no hay pruebas claras. De acuerdo con especialistas en psicología y bienestar emocional, estas sospechas no siempre son producto de la imaginación, pero tampoco deben asumirse como una verdad absoluta sin análisis.

La Dra. Brenda Ramos explica que un presentimiento constante merece atención, ya que puede surgir tanto de observaciones reales como de inseguridades internas. La clave está en aprender a diferenciar intuición de suposición, observando cambios concretos y repetitivos en la conducta de la pareja, más allá de un mal día o una etapa complicada.

Tres comportamientos que suelen repetirse en casos de infidelidad

Uno de los primeros focos de alerta es el cambio en la actitud y la rutina. Cuando la pareja se vuelve más reservada, modifica horarios sin explicación clara o evita hablar de su día, la confianza puede comenzar a fracturarse. Según expertos, ocultar información o justificarse constantemente puede ser una señal de desconexión emocional.

Otra señal frecuente es la comunicación evasiva o insuficiente. Las conversaciones pierden profundidad, las respuestas se vuelven vagas o contradictorias y disminuye el interés por compartir momentos cotidianos. Este distanciamiento suele generar una sensación de frialdad difícil de ignorar.

También destaca el cuidado excesivo de la vida privada y los dispositivos electrónicos. Cambiar contraseñas, proteger el celular de forma exagerada o mantener nuevas amistades en secreto puede afectar la transparencia en la relación. Aunque ninguna señal por sí sola confirma una infidelidad, la repetición y combinación de estos comportamientos sí merece atención.

Cómo enfrentar la sospecha sin perder el equilibrio emocional

Manejar la duda de una posible infidelidad es un reto personal importante. Los especialistas coinciden en que el primer paso es revisar el origen de la sospecha: si proviene de hechos concretos o de miedos internos. La incertidumbre prolongada puede afectar la autoestima y el bienestar emocional.

Buscar un momento adecuado para hablar con la pareja desde la calma y la empatía es fundamental. Expresar lo que se siente sin acusaciones, utilizando frases como “he notado distancia entre nosotros”, ayuda a abrir el diálogo y reducir tensiones. La escucha activa también es clave para aclarar malentendidos.

Cuando las dudas persisten, la terapia de pareja o el acompañamiento psicológico individual pueden ser herramientas valiosas. Contar con apoyo profesional permite analizar la situación con mayor objetividad y tomar decisiones más conscientes, priorizando siempre la salud emocional y el respeto personal, sin importar cuál sea el rumbo final de la relación.

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