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Los 5 lunares que podrían alertar a tiempo sobre cáncer de piel

El cáncer de piel es uno de los tumores más frecuentes en el mundo y su incidencia sigue en aumento. El más agresivo es el melanoma, aunque también existen otros como el carcinoma basocelular y el espinocelular que requieren atención médica.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, los casos continúan creciendo cada año a nivel global. Por su parte, la Skin Cancer Foundation advierte que más personas son diagnosticadas con cáncer de piel que con otros tipos de cáncer combinados.

La buena noticia es clara: cuando el melanoma se detecta en etapas tempranas, la tasa de supervivencia a cinco años supera el 99%. Por eso, vigilar lunares y manchas no es exageración, es prevención.

La regla ABCDE: la guía que puede salvar vidas

La American Academy of Dermatology recomienda aplicar la regla ABCDE para identificar señales de alerta en lunares o manchas sospechosas.

Estas son las cinco claves que debes revisar:

  • A de Asimetría: si divides el lunar en dos y ambas partes no coinciden, puede ser señal de riesgo.
  • B de Bordes irregulares: contornos dentados, poco definidos o desiguales requieren valoración.
  • C de Color variado: diferentes tonos (marrón, negro, rojo, blanco o azul) en un mismo lunar son motivo de alerta.
  • D de Diámetro: mayor a 6 milímetros, aproximadamente el tamaño de la goma de un lápiz.
  • E de Evolución: cualquier cambio en tamaño, forma, textura, elevación o síntomas como sangrado y picazón.

La evolución es quizá la señal más importante. Un lunar que cambia con el tiempo merece revisión inmediata.

Además, si aparece un lunar nuevo después de los 40 años, también es recomendable acudir al dermatólogo.

El “patito feo” y la importancia del autoexamen

En dermatología preventiva existe un concepto conocido como el “patito feo”. Se refiere a ese lunar que luce diferente al resto, ya sea por color, forma o textura. Si algo se ve distinto en tu piel, no lo ignores.

Los especialistas recomiendan realizar un autoexamen cutáneo una vez al mes frente al espejo, revisando:

  • Rostro y cuero cabelludo
  • Espalda y torso
  • Brazos, piernas y plantas de los pies
  • Uñas y zonas poco visibles

La protección solar diaria, evitar exposiciones prolongadas a rayos ultravioleta y usar ropa adecuada son medidas fundamentales.

En resumen, observar tu piel puede marcar la diferencia entre un diagnóstico tardío y una detección a tiempo. La clave no es alarmarse, sino estar atentos a cualquier cambio y consultar ante la menor duda.