Fotografía cortesía de Tyler Jones, UF/IFAS.

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Los hábitos diarios que podrían ayudar a reducir el riesgo de Alzheimer, según experta

En un momento en que millones de personas conviven con enfermedades neurodegenerativas, especialistas recuerdan que algunas decisiones cotidianas pueden marcar una diferencia importante en la salud cerebral. La prevención del Alzheimer se ha convertido en una prioridad para investigadores y profesionales de la salud en todo el mundo.

La experta Jessica Alfonso-Rodríguez, de UF/IFAS, destaca que hábitos como una buena alimentación, el ejercicio regular y el control de enfermedades crónicas pueden contribuir al bienestar cognitivo y ayudar a disminuir factores asociados al deterioro cerebral.


Qué recomienda la ciencia para proteger la salud cerebral

Con motivo del Mes de la Concientización sobre el Alzheimer y la Salud Cerebral, especialistas han reforzado el llamado a adoptar estilos de vida saludables desde edades tempranas.

Según datos citados por la especialista, se estima que 7.4 millones de estadounidenses mayores de 65 años viven con Alzheimer, una cifra que podría aumentar conforme crece la población de adultos mayores.

Aunque todavía existen investigaciones en desarrollo sobre las causas exactas de la enfermedad, diversos estudios han encontrado vínculos entre la salud cardiovascular y el funcionamiento adecuado del cerebro.

Jessica Alfonso Rodríguez. Fotografía cortesía de Donna Irene, UF/IFAS.

Alzheimer y demencia: conceptos que suelen confundirse

Uno de los errores más frecuentes es utilizar ambos términos como sinónimos.

La demencia es una condición general que afecta capacidades como la memoria, el razonamiento y la resolución de problemas. El Alzheimer, en cambio, es una enfermedad específica y representa entre el 60 y el 80 por ciento de los casos de demencia.

Comprender esta diferencia ayuda a identificar mejor los riesgos y a promover estrategias preventivas adecuadas.

La presión arterial y la diabetes también influyen

La evidencia científica ha señalado que enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes mal controlada pueden aumentar el riesgo de desarrollar deterioro cognitivo.

Por ello, los especialistas recomiendan mantener revisiones médicas periódicas y seguir los tratamientos indicados por profesionales de la salud.

Controlar estas enfermedades no solo beneficia al corazón, también puede favorecer el funcionamiento cerebral a largo plazo.

Lo que comes puede impactar tu cerebro

Entre las recomendaciones con mayor respaldo científico destacan patrones de alimentación como la dieta mediterránea, la dieta DASH y la dieta MIND.

Estos modelos alimenticios promueven el consumo de:

  • Frutas y verduras.
  • Granos integrales.
  • Legumbres.
  • Nueces y semillas.
  • Pescado y pollo.

Al mismo tiempo, sugieren limitar azúcares añadidos, grasas saturadas y exceso de sodio.

La combinación de estos hábitos puede contribuir a una mejor salud cardiovascular y reducir factores asociados con enfermedades neurodegenerativas.

Un hábito sencillo que muchos subestiman

Dormir bien es uno de los aspectos más importantes para el cerebro.

Durante el sueño, el organismo realiza procesos esenciales relacionados con la recuperación y eliminación de sustancias de desecho. Cuando la calidad del descanso disminuye de forma constante, también puede verse afectado el funcionamiento cognitivo.

A esto se suma la importancia de mantenerse físicamente activo. La actividad física mejora la circulación sanguínea y favorece el suministro de oxígeno y nutrientes al cerebro.

Mantener la mente activa también cuenta

Los especialistas recomiendan incorporar actividades que representen nuevos desafíos intelectuales.

Aprender habilidades nuevas, participar en cursos, practicar pasatiempos diferentes o desarrollar actividades creativas puede ayudar a fortalecer conexiones neuronales y mantener la mente estimulada.

Además, evitar el tabaquismo y protegerse de lesiones en la cabeza son medidas que también forman parte de una estrategia integral para preservar la salud cerebral.

La prevención comienza mucho antes de los primeros síntomas

Aunque no existe una fórmula definitiva para evitar el Alzheimer, la evidencia científica coincide en que adoptar hábitos saludables puede ayudar a disminuir riesgos y mejorar la calidad de vida.

La alimentación equilibrada, el ejercicio, el sueño adecuado, el control de enfermedades crónicas y la estimulación mental forman parte de las herramientas que hoy recomiendan los expertos para cuidar uno de los órganos más importantes del cuerpo: el cerebro.