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¿Por qué el Día del Padre se celebra el tercer domingo de junio? Esta es la historia

Cada año, el Día del Padre reúne a millones de familias mexicanas para celebrar a quienes desempeñan este importante papel en el hogar. Aunque la tradición suele estar acompañada de reuniones, regalos y convivencias, pocos conocen el motivo por el que esta fecha se conmemora el tercer domingo de junio.

Lejos de ser una celebración reciente, su origen se remonta a más de un siglo y nació como un reconocimiento al esfuerzo de un padre que sacó adelante a su familia. Esa historia terminó convirtiéndose en una tradición que hoy comparten numerosos países, entre ellos México.


El origen del Día del Padre y por qué se celebra en junio

La historia comenzó a principios del siglo XX en Estados Unidos gracias a Sonora Smart Dodd, quien propuso crear una fecha para reconocer a los padres, inspirada por el trabajo de su propio padre, un veterano de guerra que crió solo a sus seis hijos tras la muerte de su esposa.

Su iniciativa buscaba dar a los padres el mismo reconocimiento social que ya tenía el Día de la Madre. La primera celebración se realizó el 19 de junio de 1910 en la ciudad de Spokane, Washington, donde poco a poco comenzó a ganar aceptación entre la población.

De una iniciativa local a una celebración internacional

Con el paso de las décadas, la conmemoración fue adoptándose en distintos estados de Estados Unidos hasta que, en 1972, el entonces presidente Richard Nixon firmó la proclamación que estableció oficialmente el tercer domingo de junio como el Día del Padre.

A partir de ese momento, numerosos países retomaron esa misma fecha para homenajear a los padres, lo que permitió que la celebración adquiriera un carácter internacional.

¿Cómo llegó esta tradición a México?

En México, la celebración fue ganando popularidad conforme avanzó el siglo XX. Entre las personas que impulsaron su reconocimiento destaca Carmelita Tostado Gamboa, originaria de la Comarca Lagunera, cuya labor ayudó a fortalecer el valor de la paternidad y a difundir esta conmemoración en el país.

Aunque el Día del Padre no está considerado como un descanso obligatorio, cada año miles de familias mexicanas aprovechan la fecha para convivir, agradecer y reconocer la dedicación de los padres mediante reuniones, comidas o pequeños obsequios.

Más allá de los regalos, la celebración mantiene el propósito con el que nació hace más de cien años: reconocer el esfuerzo, la responsabilidad y el papel que desempeñan los padres en la vida familiar y en la formación de sus hijos.

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