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¿Vas poco al baño? El estreñimiento podría estar dañando tu salud

Aunque suene incómodo, la frecuencia con la que vas al baño es un reflejo directo de tu salud interna.

No se trata solo de sentirte pesado o inflamado, sino de señales que tu cuerpo envía cuando algo no está funcionando bien. Estudios recientes señalan que tanto ir muy pocas veces como hacerlo en exceso puede generar desequilibrios importantes que afectan órganos clave como los riñones y el hígado.

Cuando el tránsito intestinal es lento, el cuerpo comienza a retener desechos y toxinas que deberían eliminarse. Esto provoca cambios químicos silenciosos que, con el tiempo, pueden derivar en problemas más serios. Por eso, el estreñimiento frecuente no debe verse como algo “normal” o sin importancia, sobre todo si pasan varios días sin evacuar.

Problemas de salud relacionados con defecar pocas veces

Si solo vas al baño dos veces por semana o menos, tu organismo puede estar entrando en una zona de riesgo. Investigaciones publicadas en Cell Reports Medicine revelan que el estreñimiento crónico favorece la acumulación de toxinas en la sangre, lo que impacta directamente en distintos sistemas del cuerpo.

Entre los principales efectos se encuentran el daño renal progresivo, debido a sustancias tóxicas que se fermentan en el intestino, así como un mayor riesgo cardiovascular y cerebral. Además, la microbiota intestinal deja de producir nutrientes útiles y comienza a generar compuestos dañinos. Esto se traduce en inflamación, fatiga constante y envejecimiento celular acelerado. En pocas palabras, ir poco al baño no solo incomoda, también desgasta al cuerpo desde dentro.

Cómo prevenir el estreñimiento y mantener un intestino sano

La buena noticia es que mejorar la regularidad intestinal sí está en tus manos. Cambios simples en la rutina diaria pueden marcar una gran diferencia. Especialistas coinciden en que la fibra, el agua y el movimiento son la base para un intestino saludable.

Consumir frutas con cáscara, legumbres y cereales integrales ayuda a dar volumen a las heces. Beber suficiente agua evita que la fibra se endurezca y bloquee el tránsito. También es clave no ignorar las ganas de ir al baño, ya que retenerlas empeora el problema. Sumado a esto, caminar o realizar actividad física ligera estimula el movimiento natural del intestino.

Evitar el abuso de laxantes es fundamental, ya que pueden dañar la flora intestinal. Tu digestión funciona como un semáforo de tu bienestar general: si se vuelve irregular, es momento de escuchar al cuerpo y hacer ajustes antes de que aparezcan complicaciones mayores.