México.- A un año de la fundación de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), el panorama científico en México ha dado un giro radical. Bajo la conducción de la doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez y el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la dependencia no solo administra becas, sino que lidera proyectos de ingeniería y cómputo avanzado que buscan colocar al país en la vanguardia de América Latina.
Coatlicue: El nuevo cerebro digital de México.
Uno de los pilares de esta administración es la creación de Coatlicue, que se convertirá en la supercomputadora pública más poderosa de la región. Con una inversión proyectada de 6 mil millones de pesos, este coloso del procesamiento de datos permitirá a México predecir fenómenos meteorológicos extremos, mejorar la planeación energética y fortalecer la seguridad nacional mediante el análisis de datos masivos.
La Secihti consolida la soberanía tecnológica de México mediante proyectos estratégicos como la supercomputadora Coatlicue, el auto eléctrico Olinia y el desarrollo nacional de semiconductores, transformando el conocimiento en bienestar social.
Olinia y Kutsari: Electromovilidad y microchips con sello mexicano.
El proyecto Olinia (que significa "moverse" en náhuatl) destaca por su enfoque en la electromovilidad asequible. Científicos de la UNAM, el IPN y el Tecnológico Nacional de México ya trabajan en el diseño de un vehículo eléctrico nacional, logrando avanzar en 2025 con la arquitectura de baterías y el concepto visual del automóvil.
Por otro lado, el proyecto Kutsari busca fortalecer la cadena de valor de los semiconductores. Con sedes estratégicas en Jalisco, Sonora y Puebla (liderado por el INAOE), este centro nacional de diseño de microchips es fundamental para la electrónica moderna. Un avance destacado en esta área es el desarrollo de sensores para la detección temprana de enfermedades renales, demostrando que la alta tecnología tiene aplicaciones directas en la salud pública.
Expansión educativa y apoyo a la investigación.
La ciencia no puede avanzar sin capital humano. Por ello, la Secihti ha tomado las riendas de la expansión de la Universidad Nacional Rosario Castellanos (UNRC), la cual ya atiende a más de 76 mil estudiantes. La meta es ambiciosa: abrir al menos una unidad académica en cada estado del país para alcanzar 330 mil nuevos espacios en educación superior.
En cuanto al apoyo económico, el 2025 cierra con cifras históricas:
- Becas totales: 98,223 apoyos vigentes.
- Becas al extranjero: Un incremento del 62.4%, pasando de 2,221 a 3,607.
- Investigadores: El padrón del SNII creció a 44,808 integrantes.
Con estas acciones, México deja de ser un simple espectador del avance tecnológico para convertirse en un actor que diseña, programa y fabrica sus propias soluciones, orientando la innovación hacia la justicia social y la prosperidad compartida.