El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa, que se transmite con facilidad a través de gotitas de saliva al toser, estornudar o incluso al hablar. Por su rápida propagación, puede convertirse en un problema de salud pública si no se detecta y atiende a tiempo.
Entre los síntomas más comunes del sarampión se encuentran la fiebre alta, congestión nasal, tos persistente, ojos rojos o irritados, pequeñas manchas blancas dentro de la boca y, posteriormente, erupciones en la piel. Estos signos no deben tomarse a la ligera, ya que la enfermedad puede complicarse seriamente, sobre todo en personas con defensas bajas, niñas y niños pequeños, así como adultos mayores.
En México, entre 2025 y 2026 se han registrado más de 7 mil casos acumulados, lo que ha encendido alertas sanitarias. Sin embargo, la Secretaría de Salud Federal confirmó que hay vacunas suficientes para proteger a la población, con más de 23 millones de dosis disponibles y millones más adquiridas para reforzar la cobertura nacional.
¿Quiénes deben vacunarse contra el sarampión?
De acuerdo con la Secretaría de Salud, existen grupos prioritarios que deben recibir la vacuna contra el sarampión para evitar brotes y proteger a los sectores más vulnerables. Estos son:
- Niñas y niños de 1 año y 18 meses de edad
- Población rezagada de 2 a 9 años
- Personas de 10 a 49 años que no cuenten o no recuerden tener su esquema completo
- Personal de salud
- Personal educativo
- Jornaleros agrícolas
- Aplicación de la “dosis cero” a bebés de 6 a 11 meses
Vacunarse no solo protege a quien recibe la dosis, también ayuda a romper la cadena de contagios y cuidar a toda la comunidad.
¿Dónde vacunarse contra el sarampión y qué necesitas?
La vacuna contra el sarampión es gratuita, segura y altamente efectiva. Puedes acudir a la clínica del IMSS, ISSSTE o IMSS-Bienestar más cercana a tu domicilio. Solo necesitas llevar tu Cartilla Nacional de Salud y, si la tienes, tu cartilla de vacunación.
Las autoridades de salud hacen un llamado especial a madres, padres y personas cuidadoras para que revisen los esquemas de vacunación y acudan a tiempo a las unidades médicas. Completar el esquema es clave para evitar complicaciones graves y frenar la propagación del virus.
En resumen, el sarampión se puede prevenir con una vacuna disponible en todo el país. Mantenerse informado, reconocer los síntomas y acudir a vacunarse a tiempo puede marcar la diferencia entre un contagio controlado y un problema mayor de salud pública.