México busca reducir su dependencia del gas extranjero con una nueva estrategia energética presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien puso sobre la mesa un plan de largo plazo enfocado en el desarrollo, el medio ambiente y la autosuficiencia.
Durante su anuncio, se destacó que el país actualmente importa alrededor del 75% del gas natural que consume, lo que lo vuelve vulnerable ante cambios internacionales, precios y factores externos. Por ello, la propuesta busca fortalecer la producción nacional y aprovechar los recursos disponibles en territorio mexicano.
El plan no solo apunta a disminuir importaciones, también a mejorar la eficiencia energética y aumentar el uso de energías limpias, lo que representa un cambio importante en la forma en que México gestiona su energía.
“¿Qué ponemos en el centro? La soberanía, el desarrollo del país y el futuro ambiental”, enfatizó la mandataria.
Las claves del plan: gas natural, tecnología y energías renovables
La estrategia presentada contempla tres acciones principales que marcarán el rumbo energético del país en los próximos años:
- Uso de equipos más eficientes que reduzcan el consumo energético
- Incremento de energías renovables del 24% al 38% para 2030
- Aprovechamiento de reservas de gas natural en México
En cuanto al gas, se explicó que existen dos tipos de yacimientos: convencionales y no convencionales. Estos últimos requieren tecnologías más avanzadas, por lo que se integrará un comité de científicos y विशेषज्ञ que evaluará su viabilidad en un plazo de dos meses.
Además, se reveló que especialistas mexicanos ya han investigado modelos en lugares como Texas, California y Canadá para encontrar las mejores prácticas.
Por su parte, Petróleos Mexicanos (Pemex) estima que el país tiene un gran potencial energético, con reservas significativas que podrían impulsar la producción nacional en los próximos años.
Impacto para el país y lo que viene en los próximos años
Actualmente, México consume cerca de 9 mil millones de pies cúbicos de gas natural al día, pero solo una parte se produce localmente. Esta dependencia externa genera riesgos como:
- Cambios en precios internacionales
- Afectaciones por fenómenos climáticos
- Incertidumbre en el suministro
- Dependencia de decisiones de otros países
La nueva estrategia busca reducir estos riesgos de manera gradual, ya que el desarrollo de infraestructura y tecnología energética puede tardar entre 10 y 15 años.
También se destacó que la relación con Estados Unidos sigue siendo clave, pues gran parte del gas importado proviene de ese país, especialmente de Texas.
A largo plazo, el objetivo es claro: lograr un equilibrio entre producción nacional, energías limpias y estabilidad energética, lo que podría traducirse en mejores condiciones para la industria, el crecimiento económico y el bienestar de la población.
En los próximos meses se darán a conocer más detalles sobre el comité científico y los proyectos de infraestructura, lo que marcará el inicio de una transformación energética que podría definir el futuro del país.
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