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Puebla

¡Caos Total en Puebla! Así el Paro del Transporte Paralizará a Miles

Imagínate salir de tu casa este martes y no encontrar ni un solo autobús o taxi en la calle. Eso es exactamente lo que están viviendo miles de poblanos desde el 3 de febrero, porque los transportistas y taxistas decidieron parar labores por completo.

No es una protesta pequeña; estamos hablando de más de 20 mil unidades que simplemente dejaron de circular, dejando a estudiantes, trabajadores y familias enteras totalmente varadas. ¿La razón? Una bomba de tiempo que venía cocinándose desde que el gobierno reactivó la revista vehicular, una inspección obligatoria que, para casi la mitad de los dueños de unidades, terminó siendo una sentencia. Multas de hasta 25 mil pesos y el envío al corralón fueron la gota que derramó el vaso para un sector que ya venía al límite. La ciudad está en un limbre de incertidumbre total, porque ni siquiera se saben con exactitud todas las rutas afectadas, lo que ha generado un caos mañanero que tiene a todo el mundo preguntándose cómo diablos van a llegar a sus destinos.

La Raíz del Conflicto: Una Revista Vehicular que Divide

Para entender por qué los transportistas llegaron a este punto extremo, hay que meterse en el meollo del asunto: la revista vehicular que el gobierno dice es por "seguridad" y ellos ven como un "ataque recaudatorio". Esta inspección, que había estado suspendida por 12 largos años, se reactivó en 2025 con el objetivo declarado de sacar de circulación a las unidades en mal estado y reducir riesgos para los usuarios. Suena lógico, ¿no? El problema son los números crudos: de un padrón de 35 mil vehículos, solo 16,548 lograron aprobar. Eso deja a 18,452 unidades, es decir, más de la mitad, en riesgo inminente de ser multadas o enviadas al corralón. Para los dueños y choferes, esto no es solo un trámite burocrático; es una amenaza directa a su única fuente de ingreso.

Samuel Méndez, de la Unión de Transportistas del Estado de Puebla (UTEP), lo explica sin pelos en la lengua: "Llevamos al menos diez años con las mismas tarifas congeladas", mientras los costos de todo –gasolina, refacciones, mantenimiento– se han disparado. Puebla tiene, de hecho, una de las tarifas de transporte más bajas de todo el país. ¿Cómo se supone que inviertan en poner al día un autobús o una combi vieja, si lo que ganan apenas les alcanza para el día a día? Para ellos, la exigencia de la secretaria de Movilidad, Silvia Tanús Osorio, de retirar a todos los que no aprueben, es una medida imposible de cumplir sin un apoyo real y un ajuste justo en lo que cobran por el servicio. Aquí no hay malos y buenos de cartón; hay un choque frontal entre la intención de modernizar el transporte y la cruda realidad económica de miles de familias.

Ciudadanos en Medio: El Costo Real del Paro

Mientras el gobierno y los transportistas miden fuerzas, la ciudadanía es la que está pagando los platos rotos. El paro no es una simple inconveniencia; tiene el potencial de generar uno de los mayores colapsos de movilidad en la historia reciente de Puebla. Piensa en todo lo que depende del transporte público:

  • Miles de trabajadores que no pueden llegar a sus empleos, arriesgando su sueldo.
  • Estudiantes que no pueden asistir a clases, truncando su educación.
  • Pacientes con citas médicas que no tienen cómo llegar a hospitales.
  • La economía local que se frena porque la gente no puede moverse para comprar o ofrecer servicios.

Este paro pone en evidencia una dependencia crítica y una vulnerabilidad enorme. No hay un plan B. No hay un transporte alternativo suficiente. La gente está recurriendo a caminar kilómetros, a pagar costosos viajes en apps, o simplemente a faltar a sus obligaciones. Este caos es el síntoma de un problema estructural mucho más profundo: un sistema de transporte que durante años funcionó con parches y que ahora, al intentar aplicar la ley de golpe, revela todas sus fallas. La pregunta que queda flotando en el aire es ¿quién cederá primero? ¿El gobierno, ofreciendo plazos o apoyos? ¿O los transportistas, que no pueden permitirse el lujo de no trabajar? Lo único seguro es que cada día que pasa sin solución, el daño a la ciudad y a su gente se hace más grande y más difícil de reparar. El verdadero costo de esta revista vehicular y este paro no se mide solo en multas, sino en la parálisis de una ciudad entera.