Tlaxcala, Tlax.- Tras 15 años de brindar refugio, alimentos, atención médica y acompañamiento a personas migrantes, el albergue La Sagrada Familia en Apizaco atraviesa una de sus etapas más difíciles debido a la reducción de apoyos económicos que ha afectado su operación.
El director del espacio humanitario, Sergio Luna Cuatlapantzi, informó que la falta de financiamiento provocó una disminución de hasta 70 por ciento en su capacidad operativa, obligando a modificar servicios que durante años fueron parte fundamental de la atención a quienes atraviesan por Tlaxcala.
Crisis del albergue La Sagrada Familia en Apizaco afecta servicios de atención migrante
La reducción de recursos comenzó a intensificarse desde el año pasado y está relacionada con la disminución de apoyos provenientes de organismos internacionales, así como con la percepción de que el flujo migratorio en México ha bajado.
Sin embargo, el responsable del albergue explicó que la movilidad humana continúa siendo una realidad y que las causas que obligan a miles de personas a dejar sus lugares de origen permanecen presentes.
Mantener abierto un refugio implica cubrir gastos operativos, servicios básicos y contar con personal especializado, aspectos que actualmente representan un reto para la institución.
La falta de presupuesto obligó a eliminar algunos servicios
Como consecuencia de la situación económica, el albergue dejó de contar con personal médico permanente, por lo que las personas migrantes que requieren atención de salud ahora son canalizadas a centros médicos y hospitales públicos de la región.
También fue necesario reducir personal encargado de la preparación de alimentos, por lo que trabajadores y voluntarios han tenido que reorganizar actividades para mantener la entrega de comida básica a quienes llegan al refugio.
A pesar de estos ajustes, el espacio continúa funcionando con el apoyo del equipo restante y de personas voluntarias que mantienen las labores diarias.
La movilidad migratoria puede cambiar en cualquier momento
Sergio Luna Cuatlapantzi señaló que la experiencia de más de una década demuestra que los movimientos migratorios no son constantes, ya que pueden disminuir durante ciertos periodos y posteriormente aumentar debido a cambios económicos, políticos o sociales.
“La movilidad humana es cíclica”, explicó el director, al destacar que las personas seguirán transitando por Tlaxcala y que resulta necesario conservar una red de apoyo disponible.
El albergue considera que cerrar sus puertas no es una opción, debido a la necesidad de acompañamiento que enfrentan quienes recorren esta ruta.
Comunidad mantiene apoyo para evitar el cierre del refugio
Ante la reducción de financiamiento, la institución hizo un llamado a organizaciones civiles, parroquias, escuelas, empresarios y ciudadanos para fortalecer los apoyos que permiten mantener sus actividades.
Las donaciones en especie, alimentos, ropa, calzado y aportaciones económicas se han convertido en una parte importante para cubrir gastos como electricidad, agua, comunicación y mantenimiento.
Aunque los grandes financiamientos disminuyeron, los pequeños apoyos constantes han permitido que el albergue continúe abierto.
El refugio ubicado en Apizaco mantiene su labor como uno de los puntos de atención para personas migrantes que atraviesan Tlaxcala, en medio de un escenario donde la ayuda humanitaria enfrenta nuevos desafíos.
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