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Tlaxcala

La inteligencia emocional, la clave que está cambiando la calidad educativa

Tlaxcala, Tlax.- En el marco del 3er Congreso Numet, la docente Juanita Montiel Candaneda puso sobre la mesa un tema que muchas veces se deja de lado en las aulas: el bienestar emocional del alumnado como punto de partida para una verdadera calidad educativa. Desde el inicio de su ponencia, “Calidad educativa con inteligencia emocional”, dejó claro que antes de hablar de contenidos, exámenes o calificaciones, es indispensable preguntarnos cómo llegan emocionalmente estudiantes y docentes al aula.

Con una reflexión honesta y cercana, Montiel evidenció una práctica común: decir que todo está bien cuando en realidad no lo está. Llegamos cargando cansancio, hambre, estrés o frustraciones, y aun así esperamos rendir al máximo. Esta realidad, explicó, se intensifica en el estudiantado, especialmente en quienes viven problemas familiares, carencias económicas o situaciones de violencia, además del aumento de casos de autismo y otras condiciones dentro de las aulas. Ignorar este contexto es cerrar los ojos a una parte esencial del proceso educativo.

Inteligencia emocional: aprender mejor empieza por sentirse bien

La docente subrayó que la inteligencia emocional no compite con los contenidos académicos, al contrario, los fortalece. Atender las emociones no significa bajar el nivel educativo, sino crear las condiciones necesarias para que el aprendizaje realmente ocurra. Un estudiante en crisis emocional difícilmente puede concentrarse, participar o desarrollar su potencial.

Montiel fue clara al señalar que el rol del docente no es resolver la historia de vida del alumnado, pero sí acompañar, orientar y enseñar a reconocer y manejar emociones. Aprender a decir “estoy enojado y esto me molestó” en lugar de reaccionar con violencia es una habilidad que marca la diferencia dentro y fuera del aula. Reconocer lo que sentimos y saber canalizarlo es una herramienta para toda la vida.

 Educar emociones también forma mejores personas y profesionales

La ponente destacó que la gestión emocional impacta directamente en la formación futura de niñas, niños y jóvenes. Una persona que sabe manejar la frustración, comunicarse y resolver conflictos tendrá mayores oportunidades de aprender, convivir y desarrollarse profesionalmente. Durante años, dijo, el sistema educativo ha priorizado materias como matemáticas y español, olvidando la dimensión humana del aprendizaje.

Al citar a Aristóteles, recordó que enojarse es fácil, hacerlo de la forma correcta no lo es, y comparó a quienes no gestionan sus emociones con un iceberg, mostrando solo una parte y ocultando conflictos internos no resueltos. Finalmente, hizo un llamado a fomentar conversaciones sinceras en el aula, donde expresar cómo nos sentimos sea algo cotidiano. Este simple ejercicio, afirmó, puede transformar la dinámica escolar y elevar verdaderamente la calidad educativa.

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