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Glaciar Thwaites bajo la lupa: ciencia frente al Juicio Final

El glaciar Thwaites, una masa de hielo del tamaño del estado de Florida, se encuentra nuevamente bajo el escrutinio internacional. A bordo del rompehielos surcoreano Araon, un equipo de investigadores se ha adentrado en las gélidas aguas de la Antártida para responder una pregunta urgente: ¿qué tan cerca estamos de un colapso irreversible? Aunque el apodo mediático de "Glaciar del Juicio Final" genera escepticismo entre la comunidad científica, la magnitud de la amenaza que representa para las costas globales es innegable.

La anatomía de un gigante en movimiento.

El Thwaites no es solo una masa estática de hielo; se comporta como un fluido denso que se desliza desde el continente hacia el océano. El punto crítico de este proceso es su "línea de tierra", el lugar donde el glaciar deja de descansar sobre el lecho rocoso y comienza a flotar sobre el mar.

Actualmente, las corrientes oceánicas cálidas están erosionando esta base, provocando que la línea de tierra retroceda hacia el interior. La mayor preocupación de los científicos radica en que el lecho rocoso se inclina hacia abajo tierra adentro, lo que podría permitir la entrada masiva de agua cálida y desencadenar un bucle de deshielo imparable que elevaría el nivel del mar global en unos 60 centímetros.

¿Es inevitable el colapso en la segunda mitad del siglo?

A pesar de que las emisiones de combustibles fósiles han alcanzado niveles récord en 2025, la ciencia ofrece un matiz de esperanza. Estudios recientes sugieren que, si bien el retroceso es una certeza técnica a largo plazo, el glaciar aún no ha entrado en un ciclo de desestabilización irreversible.

A diferencia de teorías anteriores, modelos computacionales publicados en 2024 indican que el colapso abrupto de sus "acantilados de hielo" es menos probable de lo que se temía inicialmente. Esto significa que el proceso podría ser más gradual de lo esperado, otorgando a las naciones una ventana de tiempo crucial para adaptarse y mitigar los efectos.

Planificación ante cambios graduales.

Los expertos subrayan que el destino del Thwaites no está escrito en piedra. Reducir las emisiones de carbono sigue siendo la herramienta más eficaz para proteger la integridad del hielo antártico. Sin embargo, la realidad climática de 2025 exige que los gobiernos no solo piensen en prevenir, sino en planificar.

Para las comunidades costeras y los ecosistemas bajos, incluso un aumento gradual del nivel del mar representa un desafío de supervivencia. Por ello, la atención de los glaciólogos se centra ahora en las próximas décadas, proporcionando datos precisos para que las autoridades puedan diseñar infraestructuras resilientes antes de que el siglo llegue a su punto crítico.








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